jueves, 28 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

III

La playa estaba llena de gente que intentaba ponerse morena. Aurora y Crist estaban recostadas en las toallas, Crist a pleno sol y Aurora buscaba en cambio la sombra de la sombrilla multicolor que le había dejado la abuela de Crist. Aurora no dejaba de darle vueltas a su sueño, al fortuito encuentro de Leonardo, y de que seguramente él fuera “el maldito” o el “fantasma” de su sueño… Quizás solo lo pudiera ver ella… No, pues su amiga también lo había visto… entonces algo no hubiese encajado.
- Oye Crist… ¿te pareció real el chico aquel?
- ¿Qué chico?
- Pues “el maldito”… el año pasado cuando lo viste, ¿o era como si hubiese salido de un sueño?
- Pues claro que era real, lo vi de cerca, como te estoy viendo a ti ahora.
Hubo un largo silencio entre las dos amigas de nuevo y esta vez fue Crist quién lo rompió.
- Aurora.- Se reincorporo y miro a su amiga de frente.- ¿En que estas pensando?
- En nada.- dudo antes de continuar.- anoche creí ver una sombra cuando estábamos en el dormitorio… luego pienso que me dormí y bueno, soñé con la casa.. por eso estaba dando vueltas esta mañana por la misma, y bueno, tu me has contado lo de la maldición y no se porque todo bulle en mi cabeza.
Crist sonrío divertida.
- Eres tan impresionable… Yo llevo un montón de veranos viniendo aquí y vivo enfrente, nunca ha pasado nada fuera de lo común… en serio, creo que son tonterías de la gente. Ya te he comentado que me pareció mas que exagerado lo que lió mi amiga por ver a aquel chico, pienso que es normal.
- Si llegase la ocasión, ¿serias su amiga?
- No se… pienso que de principio no… nadie lo aceptaría y tendría que enamorarme de él para dejar todo lo que me rodea en estos años.
- Veo que no tuviste un flechazo…
- Es que ya tuve uno antes…
- ¿Cómo dices?
- Nada… nada… - dijo recostándose de nuevo en la toalla.
Aurora la miro desconcertada, ¿Qué había querido decir con aquello?

jueves, 21 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

II

Aurora trago saliva ante la verja de la antigua casa y se decidió a entrar. Toda la mañana había tenido una extraña sensación que la perseguía, pensó que quizás entrando todo se aclararía, y que aquella sombra se alejaría. La gran puerta de la entrada estaba cerrada con un gran cerrojo. Los jardines que rodeaban la casa era un gran embrollo de rosales, distintos árboles, hiedra y mas plantas que no supo reconocer. Desde luego por allí no podría entrar, pensó en dar la vuelta a toda la verja por si encontraba algún lugar mas accesible para tal fin. Con ese plan empezó a andar despacio por todo el contorno.
- ¿Buscas algo?
La voz la sobresalto, miro y se le helo la sangre en las venas. Aquel rostro lo había visto antes, y en unos segundos todo el sueño que había tenido la noche de antes se visualizo ante ella como una película y supo quien era.
- ¿Alejandro?
- No, me llamo Leonardo.- se quedo muy serio y sus palabras sonaron despacio, casi con miedo.- Tu no eres de aquí, ¿verdad?
- No, soy de Tucci, ¿y tu?
- Yo si soy de aquí.- hizo una pequeña pausa.- Aunque solo vengo los veranos, en invierno estudiamos en Dirham.
- ¿Estudiáis?
- Si, mi hermana y yo… tengo una hermana.
- Yo he venido unos días de veraneo con una amiga. Ella es de Tucci también y los que viven aquí… bueno allí..- dijo señalando la casa.- Son sus abuelos. Ella si viene todos los años, yo este es el primero.
El chico quedo pensativo un momento.
- ¿Qué sabes de la casa?
- Nada, pero me ha llamado la atención desde que llegue… ¿y tu sabes algo de ella que deba saber?
El chico puso una cara como si lo hubieran pillado en falta.
- No… que yo sepa…- su voz se torno algo nervioso.- Me tengo que ir, ha sido un gusto hablar contigo.
- ¿Nos volveremos a ver?.- pregunto Aurora.
- No se…. quizás..
El muchacho dio la vuelta y se marcho casi a la carrera. Aurora supo con certeza que se parecía mucho al chico de su sueño. Miro de nuevo para la casa y una voz mucho mas conocida sonó a su espalda.
- Aurora, ¿Qué haces aquí?
- Estaba viendo de cerca la casa esta, ¿tu sabes quienes eran sus propietarios.
- ¡Y quien no!. La casa de las diez ventanas pertenecía a los Draco, una familia muy adinerada. Dicen que la casa esta encantada y que los Draco están malditos. Creo que ya no viven aquí por que el pueblo les tiene miedo y huyen a su paso.
- ¿Y tu piensas que eso es verdad?... Lo de la maldición y todo eso.
- No se, la verdad es que el año pasado paseando por la playa muy temprano nos topamos con uno de ellos y mi amiga al verlo salio pitando, yo me quede petrificada y no me pareció que tuviese nada, es mas, me pareció triste ante la reacción de mi amiga.
- Ajam…
- ¡Pero es que no veas que pasada! …. al ratillo venia Lis con dos hombres por si “el maldito” me había hecho algo. Me preguntaron y bueno… pues yo les dije la verdad, que el chaval se quedo unos momentos mirando y que se había marchado sin hacerme nada.
- Un poco exagerada la reacción.
- Pienso que si, pero en fin, los del pueblo sabrán mejor estas cosas.
- Supongo.- dijo Aurora teniendo en ese momento una aclaración repentina del porque de las preguntas de Leonardo, el seguramente era….
- Anda vamos para casa, mi abuela nos va a regañar como no la ayudemos a hacer la comida.
Ana se marcho detrás de su compañera meditando sobre todo aquello.



lunes, 11 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

I

- Oye Crist, ¿la casa que ahí enfrente esta deshabitada?
- Si, ¿Por qué lo preguntas?
- Es que se ha encendido una luz, ha pasado alguien por la ventana y se ha vuelto a quedar todo en penumbras.
- No digas tonterías Aurora, En esa casa hace años que no vive nadie.
-A mi la verdad es que me ha llamado la atención, por eso te lo he preguntado.
- Esta noche creo que hay luna llena, ¿No será eso?
- Quizás, pero sabes que…
Ese “sabes que” dejo a su amiga un poco preocupada.
- Que voy a ir a investigar… ¿vienes?
- No.
- ¿Por qué?... Si no hay nadie no hay nada que temer.
Crist reflexiono un poco antes de contestar.
- Pues porque estoy cansada del viaje, me he acostado ya y quiero dormir para poder ir mañana a hacer footing y luego un ratito a la piscina o la playa.
- Pues quédate acostada..- comento mientras se metía las sandalias.- Yo voy a echar un vistacito.
- Aurora… ¡no!
- ¿Por….? – pregunto mientras se encogía de hombros.
- Puede ser peligroso… lo mismo hay gente drogándose o sepa Dios.
- ¡A ti lo que pasa es que estas cagada de miedo! …. iré con precaución.
Con estas palabras se dirigía ya para la puerta.
- Aurora….- esta se detuvo.- Espera.

Entraron a la casa en ruinas que se caía por si sola por el abandono y los años. Estaba en penumbras y no parecía que hubiese movimiento por ningún lado. La Luz de la luna llena se colaba por las grandes ventanas y descubrieron un gran salón. Avanzaron con cautela y a cada paso ascendía una pequeña nube de polvo. Unas grandes escaleras ascendían hasta la segunda planta. Subieron y continuaron por un gran pasillo descubriendo nuevas habitaciones. Aurora le hizo un gesto a su compañera para que parase y señalo una de aquellas estancias, de su interior salía luz.
- Aurora, vamonos ya.. – susurro Crist.
Aurora le dijo que no y le rogó silencio con la mano mientras avanzaba intentando no hacer ruido. El suelo crujía de vez en cuando y se detenían para asegurarse que no había ninguna clase de movimiento, la luz aumentaba mientras se acercaban.
- Todo esto es muy extraño… por favor…
- Ahora vas a abandonar… ahora que estas aquí… vamos, no seas cobarde.
- Aurora…
- Si quieres ir vete… yo no abandono.
- ¿Pero no tienes miedo?
- Un poco, pero eso no significa que…. ¡mira! … eso es lo que produce la luz.. es un anillo.
Las dos chicas se aproximaron al anillo y se agacharon a mirarlo. Era de oro, un pequeño murciélago tallado con un poco de relieve resaltaba en él, y el mismo tenia luz propia.
- Es precioso.- comento Crist, Aurora estaba como hipnotizada.- Vamonos, ya sabemos el secreto de la casa.
- El secreto de la casa… suena a película de miedo.
- Película de miedo… venga Aurora…
- Me lo voy a llevar.
- Aurora creo que es mejor que dejes el anillo aquí.
- ¿Por qué?
- Por que pienso que pertenece a la casa, por eso.
- Bobadas… - dijo acercando sus dedos al brillante metal.
- ¡NNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!
La voz resonó en toda la casa y las dos amigas sobresaltadas se cayeron de culo levantando una gran nube de polvo.
- ¡No lo toques! .- Siguió la voz esta vez mas cerca, justo detrás de las dos chicas.
Estaban petrificadas de terror, pensaron que no podrían mover un músculo. Aurora haciendo un esfuerzo y con el corazón que se le salía del pecho fue la primera en reaccionar, miro hacía su espalda y allí vio un muchacho joven que las miraba con cierta calidez.
- ¿Os he asustado? … Lo siento, no era mi intención.
- ¿Quién eres?
- Me llamo Alejandro, vivo aquí.
Esta vez fue Crist la que reacciono y hablo.
- ¿Qué vives aquí? … Eso es imposible, mi abuela vive justo enfrente y sabe de sobra que aquí hace años que no hay nadie viviendo… ¿es que eres un ocupa o algo así?
- Perdonad… la gente normal no me puede ver. Vosotras hoy si me veis pues estoy en vuestro sueño.
- ¿Sueño? – pregunto Aurora.
- Si, yo soy espiritual y solo puedo materializarme en los sueños. El vuestro os ha traído hoy hasta aquí.
- Eso quiere decir que no existes en realidad, que es nuestra imaginación.
- Una vez fui real. Al morir me quede atrapado aquí y necesito ayuda para poder descansar en paz.
- Y el anillo tiene algo que ver… ¿no? – Razono Crist.
- Todo tiene algo que ver…. si esta noche estamos todos aquí es por que el destino os ha elegido a vosotras para ayudarme.
- ¿Y como lo podemos hacer? – Pregunto interesada Aurora.
- No lo se…. pero se que lo vais a averiguar.
Las dos amigas se miraron en silencio y volvieron a mirar a Alejandro, este les sonrió y desapareció.

Aurora despertó y un rayo de sol entraba por la ventana. Miro la hora y eran las ocho de la mañana, en la cama de al lado su amiga dormía placidamente. Se levanto y miro por la ventana, enfrente, se podía ver la vieja casa que por su estructura tendría que haber sido una gran mansión. Se quedo absorta mirándola sin saber porque.
- ¿Qué haces?
La voz la sobresalto.
- Miraba la casa esa.
Su amiga se acerco bostezando y miro a la vez.
- La vieja mansión… se le llama la casa de las diez ventana pues ese es el numero de ventanas que tiene en la fachada.
- Interesante… ¿anoche te pregunte algo extraño sobre ella?
- Anoche estábamos tan cansadas del viaje y de todo que fue llegar a la cama y nos quedamos roques las dos.
- ¿Seguro?
- Seguro, ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada.
Aurora tenía una sensación extraña, pero no sabía de que.
- Que, ¿nos vamos a correr un poco?
- Si, a ver si nos despejamos.
Las dos chicas se marcharon escaleras abajo en busca de un poco de ejercicio.

lunes, 4 de enero de 2010

Carta a los Reyes


Queridos Reyes Magos:
Creo que he sido un niño bueno este año, y que cuando he hecho algo malo luego he recibido perdón y he sido perdonando.
Este año no voy a pedir juguetes como los años anteriores, no quiero nada material en realidad, pues si miro la habitación de juegos que tenemos en casa esta llena de cosas. Este año en clase nos han hablado de los niños que no tienen juguetes en otras partes del mundo, y hemos llevado algunos de los nuestros para que a través de vuestros pajes y vosotros llegue a ellos.
Este año en vez de la play 3, el reloj de Big 10 y el Meccano del Buggy os voy a pedir otra cosa. Esos regalos mandárselos a los niños que no tienen nada, de mi parte.
Este año lo que me gustaría que me regalaseis de verdad es la felicidad de mis papas. Ellos delante de los demás disimulan que todo va bien, pero no es así. Todo empezó a principios de este año que se va, se gritaban y se enfadaban entre ellos mucho, luego poco a poco esos gritos se fueron acallando con grandes silencios y luego la nada. Vivimos juntos todos pero yo e empezado a notar una cosa fría entre ellos. A mama la he oído llorar cuando ella pensaba que nadie la escuchaba. Papa se encierra en su despacho las horas muertas a trabajar y alguna vez cuando he entrado a que me ayude a los deberes se ha limpiado alguna lagrima rápida… pero yo no soy tonto y se que también llora allí, pero mas disimuladamente que mama.
Quiero que termine eso, que se miren con ternura y cariño como cuando nos miran a nosotros, que se abracen y que se besen de verdad.
Tengo miedo, pues mi mejor amigo, Ruben, me contó que sus papas empezaron así y que al final se han separado. Su papa se marcho muy enfadado con un portazo muy grande y ya no volvió. Ahora lo ve un fin de semana al mes y dice que le hace muchos regalos y que no esta tan mal… pero yo no quiero que mi papa se vaya y verlo solo un fin de semana, lo prefiero en casa, con mama, y que se guarde los regalos. Por eso este año os pido a vosotros, reyes magos, que me mandéis como regalo la felicidad a mis papas… que no se separen, que vivan juntos, y que todos seamos muy felices.
Espero que podáis concederme ese regalo, os mando un beso muy fuerte, sobre todo a Baltasar que dice mi mama que es mi Rey mago y por eso me puso su nombre.
Baltasar
El padre cerró la carta con lagrimas en los ojos, fue hasta el salón donde su mujer veía una película. La contemplo en silencio, recordó la primera vez que la vio, era la mujer mas guapa del mundo.. y lo seguía siendo en realidad para sus ojos. Ella tenía novio formal y no tenía ninguna posibilidad. Dejo pasar algunos años y precisamente en una fiesta de fin de año su novio cogió una “papa” del 15 y ella se enfado. Él entonces no supo de donde saco el valor y se acerco, le propuso acompañarla a casa y empezaron a charlar por el camino, en la puerta ella le pidió el número de teléfono y lo llamo para reyes. Se tomaron una copa y ella le contó que el imbecil de su novio se había enterado de su compañía en nochevieja y habían discutido fuertemente… en definitiva lo habían dejado. La noche se alargo bastante y al final él no desaprovecho el tiempo y le pidió de salir, ella dijo que si…. hasta ahora.
- Oye, mira lo que ha escrito el niño a los reyes magos.- le comento acercándose.
Ella leyó la carta en silencio, y lloro en cada palabra. Después de eso guardaron silencio durante mucho rato.
- Empecemos por ser amigos… y luego Dios dirá.- se pronuncio al fin ella.

martes, 29 de diciembre de 2009

Las Campanadas

Llego el momento culmen de la noche, toda la familia estaba ante la tele esperando las campanadas que anunciarían un nuevo año. Bajo la bola, sonaron los cuartos y…..
TOM!!!!.... Que mis hijos estén bien el próximo año..

TOM!!!... Que mi familia este bien el próximo año.

TOM!!!... Que a pesar de la crisis no me falte el trabajo.

TOM!!!... Quiero perder esos kilitos de más.

TOM!!!... Paciencia y comprensión para las situaciones difíciles.

TOM!!!... Que mi marido…..

TOM!!!... ……………….

TOM!!!... ……………….

TOM!!!... ………………

TOM!!!... ……………….

TOM!!!... ……………….

TOM!!!... Que mi marido………….

Empezó a tomar las uvas y a cada una formulo un deseo rápidamente…

TOM!!.... Salud para mis hijos

TOM!!…. Salud para mi familia

TOM!!…. Trabajo

TOM!!…. Dinero, que no falte.

TOM!!... Amistad

TOM!!... Que mi mujer….

TOM!!... Que mi mujer…

TOM!!... Que ella….

La miro de reojo y comía las uvas mecánicamente.

TOM!!....... ……………….

TOM!!... ………………

TOM!!.... ………si………

TOM!!.... ….Me vuelva a querer………..

Acabaron las campanadas y empezaron a destapar las botellas de champán con alegría. Su hermana le dio un beso a su esposo con alegría, ellos se miraron y él en un arrebato de incomprensión le dio un beso en los labios… ¡que dulce fue!.... Los niños probaron unas gotitas de aquel licor espumoso que tanto le gustaba a los mayores y cuando aquella loca euforía paso, apartaron la mesa a un lateral del salón, se puso música y empezaron a bailar. Los abuelos se echaron un par de pasodobles y a las dos y media se retiraron a descansar. Para las tres y media los tres primos se marcharon también a dormir y ya solo quedaron las dos parejas y su hermano Juan en el salón.
Pablo vio como su hermana se acomodaba en el regazo de su marido, miro a su esposa y deseo que ella hiciera lo mismo, aunque esta se sentó a su lado y de forma simbólica le dio la mano, para hacer ver a los demás que todo iba bien.
- Bueno Juan, ¿Y tu que? .- pregunto Mónica con desparpajo.
- Yo estoy muy a gusto así, soltero y sin compromiso.
- ¿Y vosotros?
Pablo parecio volver de un sueño, estaba distraído con toda aquella conversación.
- ¿Nosotros?
- Si, ¿Qué os contáis?
- Pues nada, ya ves…..
La mujer le cortó y empezaron a charlar animadamente las dos mujeres. Él al final se levanto y se marcho con su cuñado y su hermano a hablar de otras cosas….

Amanecía y su esposa dormía tranquila a su lado. Pablo se vistió con temor de despertarla, salio fuera y el frió del nuevo año le azoto la cara despejándolo del todo… ¿Qué cosas le traería?.... Notó un pequeño pinchazo en su interior, quizás algo de amor??..

martes, 22 de diciembre de 2009

Navidad

Descendieron del coche super felices, era Nochebuena, la noche en la cual se juntaban con la familia. Los niños no esperaron a sus padres, estaban deseosos de ver a los abuelos que los esperaban con los brazos abiertos en la entrada de la casa. Lucia y Pablo respiraron hondo y se cogieron de la mano. Avanzaron tranquilamente hasta la puerta y cuando la traspasaron ya había llegado la mayoría de la familia. Hermanos, cuñados, sobrinos, abuelos, todos con cara de felicidad.. bueno, quizás unos mas que otros.
Los hombres se quedaron en la salita con el abuelo hablando de muchas cosas, todas las mujeres se marcharon con la abuela a la cocina a terminar de preparar la mesa, la comida y refinar los detalles. He dicho antes que todos los hombres se quedaron en el salón... todos no... Antonio, le gustaba mas estar en la cocina, preparando deliciosos aperitivos y su tradicional tarta navideña. Le encantaba estar entre sus hermanas y sus cuñadas al lado de su madre y oír los cotilleos que volaban por la amplia cocina.
Los chiquillos se iban a la gran habitación de juegos, donde la abuela tenia una gran colección de juguetes antiguos y donde residía el gran baúl, un baúl en el cual siempre encontraban cosas con las que pasárselo bien.
Todo estaba perfecto en el comedor, la abuela cogió su campana especial de Navidad y la hizo sonar en todas las estancias. Primero en la de los mas pequeños, después en el salón.
La cena estaba como siempre llena de dulce ambrosía y todos comieron copiosamente. A las once y media esta había terminado, con lo cual todos se abrigaron lo mejor posible y se marcharon para la iglesia, el Mesías nacía esa noche y había que celebrarlo como Dios manda, en la misa del gallo.
Cuando llegaron a casa la abuela encendió las velas ante el nacimiento que residía en el salón. Saco la guitarra y todos se sentaron en corro ante el Belén. Cantaron villancicos, bailaron sevillanas, tomaron turrón, mantecados, sidra y champán, los mas pequeñas se les permitia un licor de mora sin alcohol, y la noche dio paso a la madrugada. Poco a poco el sueño y el cansancio fue haciendo mella en todos y los últimos que se acostaron, como siempre, fueron el abuelo y la abuela, pues a pesar de todos eran los que mas aguantaban la juerga.
Al siguiente día, día de Navidad, poco a poco la casa fue despertando y para la hora de la comida estaban todos de nuevo sentados en la gran mesa de comedor. La comida fue mas ligera, pues cualquiera se daba otro atracón. El día transcurrió mas tranquilo, no faltaron de nuevo los villancicos, ni la guitarra, ni la pandereta. Al caer la tarde todos se despidieron y cada uno volvió a su casa, a su rutina. Los niños eran los que peor llevaban aquello, pues los juegos en la casa de la abuela siempre eran especiales.
Lucia y Pablo salieron del coche con sus dos hijos, subieron al piso y al pasar el umbral la cara de felicidad se desdibujo. Habían sobrevivido un año mas, un año mas llevando la mascara de que todo iba bien, de que no pasaba nada, aunque en su interior sabían que su amor estaba roto para siempre.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Nunca..nunca...nunca...

Llueve, y entre la lluvia se mezclan mis lagrimas. En los charcos veo tu reflejo una y otra vez. Camino sin rumbo y mis pasos me llevan otra vez a ti, a tus sitios, a tus rincones, a tus secretos.
Dicen que para olvidar se bebe… ¿beber?... ¿para que?.
Dicen que para olvidar lo mejor es la distancia… ¿Distanciarse?.. ¿De que?.
No quiero beber, no quiero emborronar tu recuerdo en un alcohol absurdo que solo me producida vomitos de miseria y desesperación.
No quiero huir, no quiero irme lejos para no encontrarte… al final volveré y me cruzaré contigo de nuevo.
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Mi alma se pierde en la oscuridad. No veo ya. Me he detenido ante la puerta de tu casa y quiero verte aunque se que me romperé como un cristal en mil pedazos. Mas…. ¿Qué me queda ya?... La nada se apodera de mi como una vez lo hizo en Fantasía (*). Se que pronto habré desaparecido para siempre, pues, si no vivo para ti, ¿para que vivir?
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Te veo salir al fin, preciosa, como siempre. Tu luz me ciega y mi corazón se desboca sin control. Me ves y te aproximas sonriente con paso decidido. Paseamos por el parque, tomamos un café, me cuentas tu confidencias y cada palabra tuya me destroza por dentro… Si supieras mis pensamientos, mis sentimientos… pero eso es algo que tu nunca debes de saber.
A medio café se acerca él, es guapo, alto, atractivo… ¿Cómo no te vas a enamorar de alguien así?. Tu sonríes aun mas todavía, alborozada me das un beso en la mejillas y te veo marcharte con él.
Amiga, mi mejor amiga… eso me dices siempre que soy… y yo, triste de mi, te veo como mi compañera ideal, como mi media naranja… pues se que… estoy totalmente enamorada de ti.

Te veo salir del local, y mi mundo vuelve de nuevo a la oscuridad.
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*Fantasía es el mundo que Michael Ende creo en su libro “La historia interminable”



lunes, 30 de noviembre de 2009

El despertar

Llego y entró precipitadamente a la casa, estaba nerviosa pues presentía que algo estaba a punto de estallar. De la cocina salía un delicioso olor que envolvía la estancia. Entró en la misma y vio a María que sacaba algo del horno.
- María, ¿Ha llegado ya Leonardo?
- No, pero no creó que tarde en llegar, cuando me llamo le dije a la hora que me habías dicho que querías comer.
- ¿Te ha llamado?... ¿le dijiste que me llamara?
- Si… ¿No lo ha hecho?
Rosa miro el móvil nerviosa y vio una llamada perdida de su marido, seguramente habría sido en la steticien y no se había dado cuenta hasta ese momento.
- Pues…- el sonido de un coche le corto la conversación. – …Ya esta entrando.- dudo un instante.- Dile que estoy en la piscina tomando un aperitivo… ¿Tienes algo preparado?
María sonrío con tranquilidad.
- Siempre tengo algo, anda ve y ya voy yo con algo dentro de un momento.
Rosa se sentó algo alterada en el porche que daba a la piscina, María llego al momento con una cerveza bien fresquita y un buen plato de jamón y queso.
- Gracias María.
María sonrío y entró de nuevo hacía dentro. Pasaron cinco largos minutos, para Rosa aquella fue quizás una de las esperas mas largas de su vida. Estaba dando la espalda a la puerta de acceso, mirando hacia el jardín e intentando relajarse en las aguas tranquilas y cristalinas de su piscina. Oyó pasos acercándose… pero no solo los típicos de su esposo… si no los de alguien mas, quizás fuera María para traerle a él también una refrescante cerveza… aunque tampoco sonaba a los de María…
- Rosa…- su nombre fue nombrado a la misma vez que notaba la calida mano de su amado en el hombro. Se estremeció al contacto.- …te he llamado y no me has contestado.
Rosa se levanto y se dio la vuelta. Se quedo petrificada, no lo podía creer.. Era la mujer que había descrito su “amiga” y estaba allí en su casa, con su marido… pero esa cara le sonaba muchísimo..
- Te presento a Julia, no se si te acordaras de ella.
Julia… la pesadilla había vuelto después de tantos años, otra vez ella. Noto que le subía un potente ataque de celos, un ataque que le hacía gracia pensar que resultaba ser de adolescentes… y ahora si la recordó, pero en aquel periodo en que visitaba a sus hijos no supo porque nunca la había relacionado con la “Julia de su marido”… fue la pediatra de sus cinco hijos. Entonces el subidon se le vino de pronto abajo, pues la recordaba como una mujer fiel a su marido, fiel hasta la muerte, no en vano mas de una vez había ido a su consulta con signos claros y evidentes de mujer maltratada. Moratones en los brazos, en la cara, el labio partido. Recordó con claridad una de aquellas veces en las que visito a una de sus niñas que llevaba un ojo prácticamente cerrado por un golpe, esa vez ella misma la acompaño a la sala de curas para que se lo mirasen y se lo curasen. En la sala de curas le hicieron preguntas, la examinaron delante de ella y al descubrir algunas partes de su cuerpo encontraron más moratones. Julia solo dijo que se había caído en su casa, nadie de los que se encontraban en ese momento en la sala se creyó aquella versión. Aquella noche Rosa se planteo la buena y placentera que era su vida, lo maravilloso que era su marido y se sintió intensamente afortunada. Al recordar todo aquello le dio un pinchazo el corazón, pues se acordó del albañil y de su pacto para no encontrarse, se imagino la soledad que podría haber tenido esa mujer sometida al yugo de aquella bestia… pues no podía tener ni siquiera un nombre alguien así. Se sintió culpable, pues quizás si en aquel momento no se hubiera dejado llevar por esos celos hubiese acudido a su amigo para salir de esa situación… como siempre le había contado Leonardo.. Julia era como su alma gemela, siempre había sido así.
- Rosa, cariño… ¿te pasa algo?
Rosa volvió de todos sus pensamientos, de sus reflexiones.
- No…. no me pasa nada.- pasaron unos segundos mas.- Es que me acuerdo de ella… quizás demasiado bien.- hizo una pausa.- Sobre todo porque tuve a tus cinco hijos conmigo en pediatría.
- Bueno, en realidad tengo nueve hijos… usted me ha llevado a los cinco mas pequeños.
- ¿Y su marido?.- el maltratador pensó.- ¿Cómo se encuentra?
- Murió.. Y en realidad estaba tan desesperada que lo único que se me ocurrió fue llamar a su marido.- bajo la voz, como avergonzada.- Es que antes era mi mejor amigo… siento mi atrevimiento, quizás no debería..
- Mi marido es el hombre mas maravilloso del mundo.- Sonrió al añadir.- Ha hecho muy bien en llamarle. Él a pesar de los años que han pasado ha sabido responder sin dudarlo un momento.
Leonardo se quedo algo sorprendido por las palabras de su mujer, llevaban tanto tiempo sin hablar que los halagos recibidos habían sido como un chorro de agua fresca. Miro a su mujer con ojos nuevos, llenos de esperanza, de amor, de algo que creía perdido en algún rincón de su alma. Ella le devolvió la mirada con una felicidad encontrada en unos segundos de celo y de comprensión. Aquello que pensaban evaporado y se lo había llevado el viento del olvido de alguna manera renació en sus corazones. Quizás necesitaban una chispa, un motivo, y ese motivo llevaba el nombre de Julia.
- Entonces…- dijo tímidamente Julia.
- ..Que me alegro de que haya llegado hoy a mi casa. De que haya tenido el acierto de llamar, de que este aquí para comer con nosotros.- Rosa parecía otra, había luz en sus ojos, la luz de la esperanza.- Pasemos al salón, se me ha abierto el apetito.
Los tres pasaron a un salón donde esperaban verdaderas ambrosías y disfrutaron de ellas con deleite. La velada se alargo. Por primera vez, después de algunos años, la cena la hicieron en casa. Esta fue preparada con esmero por una renovada y agradecida Julia que tenía el don de la cocina. La madrugada los pillo con una copa de champán en la mano brindando por la amistad, por la amistad verdadera. Julia se sintió arropada por aquellas dos personas maravillosas, y supo que ya nunca más estaría sola.
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Entro al dormitorio después de haberla llevado a casa y su esposa la esperaba con una adorable sonrisa.
- Sabes que…
- ¿Qué?
- Sentí celos cuando te vi con ella y comprendí que no todo estaba perdido cuando note tu mirada de sorpresa en mí.
Él no contesto, la beso como si fuera la primera vez y sintió los mismos nervios que su primera vez en la noche de bodas. Notó que ella temblaba entre sus brazos y una pasión que creía desaparecida para siempre lo invadió todo.

Los primeros rayos del amanecer se colaron por la ventana y sobre el lecho, abrazados, recibían la calidez de una segunda luna de miel.




lunes, 16 de noviembre de 2009

Reflexiones

Aquella incordiosa mujer se marcho después de preguntar por la familia. Julia estaba algo preocupada y Leonardo se dio cuenta enseguida.
- ¿Que te pasa?
- La has visto, es la típica cotilla con lengua bífida.
- Si... es una conocida nuestra.. de estas mujeres que van a todas las fiestas y cenas importantes.
- ¿Y lo dices tan tranquilo?... Sabes a que ha venido, ¿verdad?... Si ve a tu mujer, que hará por verla, le dirá que te ha visto conmigo.
- No me preocupa.- Su voz sonó algo apagada.
Julia lo miro intensamente.
- Es cierto... todo el rato he estado hablando de mi y de mis cosas... pero tu... tu no me has contado nada.
- No tengo mucho que contar.- sonrió, pero se notaba que su sonrisa era forzada.- Antes, cuando no teníamos casi nada, cuando todo era luchar por los hijos, por salir hacia adelante sentía algo especial dentro, y ella también. La vida nos vino muy buena, ya ves. Todo se calmo, no teníamos problemas económicos ni de ningún tipo, nada.- hizo una pausa y suspiro.- La vida se convirtió en una rutina, trabajar, planear todos los años una super vacaciones juntos para visitar sitios extraordinarios. Quizás eso fue lo que mas disfrutabamos, esos diez días en todos los rincones que siempre quisimos visitar... Roma, París, Egipto. Nos íbamos los seis y eran unos días intensos, grandiosos, los mejores.- su rostro se había iluminado por momentos.- Ver las caras de nuestros hijos descubriendo mundo, ver la cara de Rosa realizando sus sueños... - de nuevo volvió la sombra.- mas todo paso... los niños se hicieron mayores, se agotaron los destinos.. ahora vivimos cómodamente en casa, salimos todas las noches a cenar fuera y no hablamos nada practicamente.. nuestra vida es tan rutinaria. Ella sufre de insomnio y lo combate haciendo largos en la piscina. Anoche cuando me llamaste dormía en la hamaca, no la moleste.
- ¿No sabe nada de ti desde anoche?... debe de estar preocupada.
- No creo, además, radio cotilla seguro que le informa en el gimnasio de que me ha visto contigo.
- Puede pensar que tienes un lió... puede pensar...
- Quizás... ¿pero tu crees que le afectara?.... Yo creo que ya nuestra convivencia se ha convertido en un saber estar, pero todo se ha perdido... todo...
Hubo un largo silencio y Julia le dio un sorbo a su café. Su amigo se había perdido en una jungla en que los sentimientos se evaporaban sin duda.
- ¿Si ella tuviese un lió a ti te importaría?
El dudo un buen rato antes de contestar.
- Creo que si.
- ¿Crees?
Se encogió de hombros. El silencio se hizo embarazoso, Julia se mordió el labio y se dio cuenta de lo agrietado que lo tenía.
- Sabes.... te voy a invitar a comer a casa.
- ¿Como? ... no creo que eso sea apropiado.
Leonardo cogió el móvil y busco rápidamente un número al cual contestaron de momento.
- María, ¿estas haciendo la comida?... Bien, añade un poco mas, tenemos invitada... si, ahora la llamare, no te preocupes.- colgó.- Hoy te vienes a comer a casa.
Julia se quedo muda, mas, ¿que podía hacer?... al fin y al cabo nadie la esperaba en casa.

viernes, 30 de octubre de 2009

El Angel


Se despertó y se dio cuenta de que estaba destapada, noto el frió por todo su cuerpo y un estremecimiento hizo que se encogiera en posición fetal. Ella no sabía como se había destapado pero lo que si sabia es que era demasiado pequeña para saber taparse sola. Otro escalofrío, otro tiritón... lloro.


"La niña" pensó mientras daba un salto de la cama. Se enfundo las zapatillas de andar por casa y se encamino al dormitorio.


Oyó la voz aquella que tanto le gustaba, que la acariciaba y la tranquilizaba al instante. Se sintió transportada y acurrucada entre unos fuertes brazos, y allí, al alcance de su boquita, la ambrosía que la volvía loca. No tenia hambre, pero un traguito no le iba a hacer mal. Mientras bebía sintió que el sueño la invadía por completo y sus ojos cayeron pesadamente, su cuerpo se aflojo y quedo suspendida en aquel trance.
"Se ha dormido"... La acostó en la cama, la tapo bien para que no pasara frió.. y entonces se dio cuenta de que su pequeñita quizás le había pasado eso, el frió. Le remetió la sabanitas para que no se destapara de nuevo y le dio un besito antes de volverse a su cama. Su marido dormia placidamente, todo estaba en orden.

Oyó un tintineo, era algo que no había oído antes. Se despertó y estaba en su dormitorio, en su camita. Una tenue luz iluminaba un poco el cuarto, y entonces se dio cuenta. Sentado a su lado había un niño, era mas grande que el que llamaban su hermano. Tenía una cara redondeada, le parecio agradable. Vestía una túnica blanca e irradiaba luz propia, una luz algo mas fuerte que la de la lamparita que iluminaba la estancia.
- Hola.- Le saludo el chiquillo.
Ella no entendía aun muy bien las cosas que le decían su mama, su papa, su hermanito.. pero a él lo entendió enseguida, sabía que le estaba saludando.
- Hola.- contesto ella sorprendida de que pudiera hablar.- ¿Quien eres?
- Soy un ángel.
- ¿Un ángel?... ¿y de donde vienes?
- Del reino de Dios.. me fui hace unos años a el, y al poco recibí mis alas y me mandaron para proteger a las personas.
- ¿Proteger a las personas?
- Los ángeles estamos siempre volando de aquí para allá, estamos cerca de las personas que queremos. Los protegemos, los ayudamos y cuando llega el momento de que se vengan con nosotros les cogemos de la mano y los guiamos para que no se pierdan en el camino.
- ¡Oh!... ¡Que gran misión tenéis!.. sera agotador.
- La verdad es que no, pues cuando eres un ángel ya no tienes cansancio, ni hambre, ni nada. A cada uno se nos encomienda a una o dos personas... pues hay muchos allá arriba.
La pequeña reflexiono de estas cosas y al fin pregunto.
- ¿Tu eres mi ángel?
El sonrió con plenitud y la pregunta quedo contestada.
- A partir de hoy viviré en ti siempre. Tu ya no me volverás a ver pero yo te protegeré...
- ¿Por que no te podre volver a ver?
- Por que solo me esta permitido que me veas una vez, en esta noche tan especial como la de hoy.
- ¿Que le pasa a la noche?
- Esta noche es la noche de los difuntos, es la noche en que se recuerdan , en los que se reza por ellos... por eso es la noche elegida para verlos entre sueños. Los ángeles tenemos permiso para aparecernos a los que protegemos.. pero eso si, si ellos nos quieren ver... como tu hoy.
- Yo te quiero ver siempre.
- Y siempre me veras en tu corazón.- sonrió de nuevo.- Ahora duerme, y no te preocupes, siempre habrá alguien que te recuerde que yo estoy contigo.
La beso tiernamente en la frente y la pequeña entro de nuevo en un profundo sueño.

Dedicado al Ángel que se que vela por mis hijos.