jueves, 24 de junio de 2010

La casa de las Diez Ventanas

VIII

Ismael se quedo en el hotel y las dos chavalas se marcharon con el coche para la casa. Aurora había ido muy silenciosa todo el rato y esto no había pasado desapercibido para su amiga, antes de llegar al hogar esta paro un momento.
- Aurora, ¿Qué pasa?
- Nada.
- Se que te pasa algo, ya me lo puedes ir soltando.
Aurora sabía que no podía engañar a su amiga, era como un libro abierto a su mirada.
- Te lo cuento si nos tomamos algo antes de ir definitivamente a casa, si es que la hora lo permite.
- ¡Pues claro!, aquí con mis abuelos no tengo horarios y por consiguiente tu tampoco.- comento mientras aparcaba.

Crist tenía el rostro angustiado cuando su amiga termino de relatarle lo que le había pasado.
- No me podré perdonar lo de esta noche, han estado a punto de…
- No lo digas, a lo mejor esto tenía que pasar.
- Si no hubiesemos actuado como memos esto…
- Yo no me hubiese encontrado con Leonardo y no tendría ahora la certeza de que es en realidad un buen chico, no un maldito como dicen la mayoría de la gente.
- Eso no es escusa..
- ¿No lo entiendes, Crist?... él estaba en la playa por algo, esto tenía que pasar por algo.
Crist se quedo callada y pensativa.
- Es un Draco, un Draco. El mismo que tu te encontraste el año pasado en la playa, me dijo que después del encuentro de entonces no había salido hasta esta noche.. algo le empujo a hacerlo.
- Pues yo pienso que ha sido pura casualidad.
- Mañana volveremos a la playa, le he dicho que intentaría verlo de nuevo.
- Mañana le contaremos a Ismael lo que ha pasado y..
- No, por favor, no le digas nada.
- ¿Por qué?, a lo mejor lo quiere conocer, a mi no me importaría.
- ¿A ti no te importaría?
- Después de lo que me has contado no… seguro que a Ismael tampoco.
- El caso es que a lo mejor prefiere él estar al principio solo conmigo por que no tiene mucha confianza en gente que sea tan superticiosa sobre su persona.
Su amiga cayo un momento y soltó un corto bufido.
- A lo mejor eres tu quien tiene ganas de estar con él a solas por que te ha gustado el chaval.
Aurora se quedo un momento cortada.
- No, a mi…
- Vamos, vamos… que yo todavía me acuerdo de él y solo lo vi un ratito de encontronazo.. el chico es guapote y si encima te salva, se convierte automáticamente en tu héroe.
- Un poco exagera si que eres.
- No creas que tanto.- Crist sonrió con picardía.- Dime que no te gusta aunque sea un poquito.
- Me ha caído bien, eso es todo.
- Ya bueno.- Se termino su bebida.- Mañana iremos por la noche a la playa.
- Y a Ismael.
- Ni una sola palabra.




IX

La anciana entró al cuarto y vio a las dos chicas durmiendo como angelitos, sonrió y salió.
- Están durmiendo Ismael, estas se han olvidado que había quedado contigo para correr.
- Entonces porque no te vienes tu.
La anciana rió de buena gana.
- Yo ya me fui con mi novio esta mañana a dar un paseo en bicicleta, un poco mas temprano para que no me pillase el calor.
- Mecachis, si yo ya había pensado que tenía que haber venido mas temprano… ¿las despertara?
- Por ti haría muchas cosas, menos despertar a mi nieta.. me tira los trastos a la cabeza.
- ¿Tan mal despertar tiene?
- ¡Ajam!... así que si tu te quieres atrever duerme donde el año pasado.
- Lo intentare, quizás yo tenga mas suerte.
Se encamino para el dormitorio y entró con precaución. Las dos amigas dormían placidamente y solo se oía sus respiraciones. Ismael se acerco a la cama de Crist y la movió con delicadeza, esta ronroneo algo sin sentido y se dio la vuelta para seguir durmiendo. Ismael le beso tiernamente en la mejillas y le susurro al oido.
- Cariñito despierta, quedamos anoche para correr… ¿recuerdas?
Crist se volvió a remover entre sueños y sonrió.
- Crist…. Crist….
Esta por fin abrió los ojos con pesadez y miro risueña a quien le hablaba.
- ¿Qué haces aquí?... ¿Qué pasa?
- Quedamos anoche para salir un rato a correr, ¿recuerdas?.
Crist cerro los ojos e intento recordar la conversación de la noche anterior.
- ¿Ya son las ocho?
- Las ocho y veinte para ser mas exactos.
- Uf… que tarde, ¿no?
- No tanto, venga, a levantarse que anoche nos os deje tan tarde iros para casa.
- Es que después estuvimos de chachara hasta las tantas.
- ¿Sobre que?
Crist sonrió abiertamente.
- Cosas de chicas... so cotilla.
- Pues ahora hablemos de cosas serias, venga, a levantarse ya!!
- Que si pesado… que ya vamos…- Se sentó en la cama y le dio un leve beso en los labios.- Ahora vete pa fuera y te esperas con mi abuela, ya bajamos.
Ismael hizo lo que Crist le indicaba y la abuela estaba preparando algo cuando este entro.
- Veo que has salido ileso… eso es que te quiere mas que a mi.
- No se, pero recuerda que la confianza da asco, quizás por eso no mi tire a mi nada.
- También es verdad.
Paso otro cuarto de hora antes de que aparecieran las dos chicas por la puerta de la cocina, Crist iba radiante, Aurora se dormía por las esquinas.

sábado, 8 de mayo de 2010

La casa de las Diez Ventanas

VII

La noche no empezó mal. Fueron a cenar al chino e invito Ismael. La velada fue fantástica, el chico era simpático y tenía su gracia. Después pasearon un rato, tomaron un helado frente a la playa y para bajar todo esto se fueron a bailar al local de moda. Aurora se lo estaba pasando francamente bien, el tiempo voló y cuando miro por primera vez la hora se dio cuenta con sorpresa que eran las tres y media de la madrugada. Sudaba por todos los costados y se encontraba algo exhausta.
- ¿Adonde queréis ir ahora?.- preguntó un sonriente y relajado Ismael.
- A la playa.- propuso Aurora sin pensárselo.- Me gustaría relajarme.- añadió.
Los tres amigos se encaminaron para la playa. Estaba totalmente sola cuando llegaron y una luna llena iluminaba la mar.
- Me da un poco de miedo estar aquí tan solos.
- No pasa nada Crist, estoy aquí para protegeros.
- ¡Que alivio! – suspiro Crist mirándolo.
- Si, todo un alivio.- dijo guasona- Imagínate que se presenta un Draco por aquí, ¿Qué harías?, ¿nos defenderías a las dos?.- siguió en el mismo tono
- ¿Un Draco?, pues claro que os defendería.- sonrió.- No me importa que sean malditos y tal, sería pan comido.
- Te sientes muy seguro de ti mismo.- su tono cambio a mas serio.- ¿Tu que sabes de ellos?
- Pues poca cosa, es que según quién te cuente la cosa, unos te dicen que tienen una maldición, pero nadie te dice en que consiste.- hizo un pequeño paréntesis.- Otros que son vampiros, que son fantasmas, incluso que son hombres lobos y bueno, mira que luna mas bonita hace esta noche.
- Licantropos… sería ideal para transformarse.
- La cosa es que hace ya muchos años paso algo importante en la casa abandonada que hay justo enfrente de la casa de la abuela de Crist, y bueno, cada uno dice algo distinto.- hizo otra pequeña pausa.- Eso si, lo que coinciden todos es que la casa esta embrujada, y que hay una hora en la que se ilumina entera y se oyen voces extrañas.
- Eso son bobadas.- dijo Crist.- En esa casa he entrado yo un montón de veces cuando era pequeña y allí no hay nada
- ¿Y por donde has entrado?
- Hay un pedazo de verja que esta cortado, es pequeño, pero cuando yo me metía entraba por allí perfectamente.
- Entonces hace algunos años de eso, ¿verdad? .- pregunto Aurora
- Si, unos pocos.
- Esta claro, solo la inocencia puede entrar a la casa sin asustarse.- reflexiono Ismael.
- Mi inocencia.- corrigió Crist sonriente.
- ¿Tu eres inocente? .- le pregunto Ismael mirandola a los ojos.
- Si.
- Pues me encanta tu inocencia.
- En serio.
Aurora adivino que vendría después y dedujo que la inocente allí era ella.
- Claro
- Oye chicos, voy a dar un paseito por la orilla.
- No te alejes mucho, ¿vale? .- le sugirió Ismael.
- No, claro que no.
Aurora empezó a andar por la orilla, le encantaba la caricia de las olas en los pies descalzos. Miro hacía atrás y sus dos amigos estaban enzarzados en un romántico abrazo de encuentro. Era lógico pensó mientras se iba alejando, después de tanto tiempo. La luna estaba preciosa, ¿licantropos?, ¿vampiros?... bobadas. Leonardo no tenía pinta de nada de eso…. aunque, ¿Qué pinta tendría un licantropo?, un tipo extraño, vestido de negro, con barba de tres días.. algo oscuro. Lo de la luz encendida a cierta hora eso si pensaba haberlo visto, interesante quizás. Tendría que buscar esa verja rota, quien sabe si podría entrar.
- Guapa, ¿estas sola?
La voz la saco de sus pensamientos. Un tio con no muy buena pinta se había plantado a su lado y ni se había dado cuenta.
- No.- contesto secamente.
- Pues eso parece.
Aurora miro por encima de su hombro y se dio cuenta que se había alejado demasiado de sus amigos.
- ¿No contestas?
Aurora acelero el paso y el tio tambien lo hizo.
- Oye, para muñeca.
- Dejeme en paz.
Él dio dos zancadas y se puso delante, Aurora paro en seco. Se dio la vuelta y se encontró a otro individuo detrás. Aquello no pintaba bien, no le daba buenas vibraciones aquella situación.
- ¿Es que tienes prisa? .- dijo el recién descubierto.
- Si.
- Venga chiquilla, si solo será un ratito.- sonrió el tio que tenía delante.- Lo pasaremos bien y luego te vas con tus supuestos coleguitas.
- Por favor, dejame pasar.
- Y si no que vas a hacer, ¿mes vas a pegar?
Ella no contesto e intento zafarse de aquellos tipos, pero ellos fueron mas rápidos. El primero que le había hablado la cogió fuertemente de los brazos y se pego a ella. Sintió su aliento en su cuello y un escalofrió la recorrió entera, por favor, aquello no podía estar pasando.
- Por favor, dejadme marchar.
- Me encanta que me supliquen.- dijo el segundo individuo que tenía delante.- Lo pasaremos muy bien.- comentó divertido mientras sacaba una navaja.
Aurora pensó que se moría por dentro, aquellos tíos iban a sobrepasarse con ella sin ningún miramiento.
- Te sugiero que te vayas abriendo de piernas, bonita.- dijo mientras le acercaba la navaja y le rozaba la camiseta con la punta entre los pechos.- Me estoy poniendo cachondo.
Aurora empezó a templar de miedo, no quería llorar, pero aquella situación la estaba superando, cerro los ojos cuando oyó una tercera voz… ¿tres?
- ¿Vais a comenzar la fiesta sin mi?, pero que capullos sois.
Esa voz…
- Y tu quien eres, si puede saberse.- dijo el tio que la sujetaba.
- Alguien que pasaba por aquí y no quiere perderse el festín. Así que ya podéis ir soltando a la nena que es para mi.
- Pues lo siento tio, pero tendrás que esperar tu turno. Primero voy yo y después mi compa.
- Creo que no, os he dicho que la soltéis ya.
- Eres chulito, pero tu has visto lo que yo tengo, chaval.- hubo una pausa.- Espera tu turno.
Aurora abrió los ojos y se quedo paralizada. El recién llegado se acerco con soltura al de la navaja y sin esperar mas se lanzo para él como un torbellino. El que la sujetaba le dio a Aurora un fuerte empujo y cayo en la arena. Saco otra navaja y se acerco para apuñalarlo. Aurora vio como se peleaban los tres tíos, vio como caían las navajas de los dos y recibían certeros golpes y como al final salían huyendo. Cuando esto ocurrió el chico se acerco a ella y se hinco de rodillas a su lado.
- ¿Cómo te encuentras? .- le pregunto lleno de ternura.
- Ahora mejor.- Aurora se fijo y vio que el chaval tenía un buen corte en el brazo.- Tu brazo.- le dijo casi sin voz.- sangra.
- No es nada importante.- sonrió.- Tu herida es mas profunda. Acabas de sufrir una situación muy mala.
Aurora no contesto, sabía que tenía razón. Dentro de ella todo el temblor y la lagrimas que pensaba que no iban a llegar estallaron haciendo que se derrumbara en un instante. Se sintió abrazada y disfruto de aquella calidez tranquilizadora. No supo el tiempo que transcurrió entre sus brazos, cuando se separo lo miró en silencio y sin saber por que, como si lo conociera de siglos, de una vida pasada, lo beso. Solo fue un beso, pero fue enteramente mágico. Quizás no lo viera nunca mas, por que él era..
- ¿Tu apellido es Draco?
- Si, ¿tienes miedo de mi?
- Me acabas de defender, me acabas de consolar, te acabo de besar.. ¿Qué pregunta es esa?
- Tienes razón.- reflexiono un momento.- ¿Qué hacías sola por aquí?
- En realidad he venido con unos amigos, pero me he dado un paseo y se ve que me he alejado demasiado. No me he dado cuenta.
- Te acompañare hasta donde pueda.- hizo una pequeña pausa.- ¿Si quieres?
- Pues tal y como esta la playa pues sería lo mejor.-
- Aurora.- invito gentilmente a que empezase a andar.
- Leonardo, tu brazo sigue sangrando.- le comento preocupada.
- Tranquila, no te he manchado de mi sangre.
- Que tonto eres.
- Imagina a tus amigos, se preocuparían si te vieran con sangre.
Aurora reflexiono y sabía que tenía razón.
- ¿Has oído algo de nosotros ya?
- Si, como no… estas maldito, ¿verdad?
Leonardo se paro y miró hacía el mar.
- La verdad es que yo no creo en esas cosas, ¿sabes?. – paro y lo miro.- Los que piensan algo así es porque no te conocen.
- Tu tampoco me conoces.
- No, pero a tu lado me siento tranquila. Es extraño, es como si te conociera de antes.- reflexiono un instante.- Me importa un bledo lo que piensen los demás, creo que….
- Que.
- Que me gustaría verte de nuevo.
- Hoy ha sido extraño. No he salido en el pueblo desde hace ya tiempo y hoy me dio por ir a la casa a echar un vistazo, esa casa pertenece a mi familia.
- Lo se.
- Te encontré, y me gusto tu voz.- suspiro.- Esta noche algo me ha impulsado a venir a la playa, algo que no se muy bien que es, y bueno, quizás estaba en nuestro destino encontrarnos de nuevo.
- ¿Tu crees en el destino?
- Pienso que todo pasa por algo.- se paro en seco.- ¿Aquellos son tus amigos?, ¿Aquella pareja?
Aurora se fijo y afirmo con la cabeza.
- Pues hasta aquí te acompaño.
- ¿Nos vemos mañana?
- ¿Mañana?
- Intentare venir a la playa.
- Te esperare.- dijo él con una amplia sonrisa.
Aurora se encamino para sus amigos que se acercaban a su vez para ella cogidos de la mano.
- Tia, ¿pero hasta donde has ido?.- pregunto Crist preocupada.
- Pues ya ves, he andado un poco mas de la cuenta.
- Vamos ya.
Crist no se había percatado y se marcho con Aurora para el coche, Ismael en cambio fijo la vista en la lejanía y vio una silueta que se alejaba.


viernes, 12 de marzo de 2010

La casa de las Diez Ventanas

VI

Aurora miro la hora y adivino que su amiga tardaba un poco. Quizás las cosas con su abuelo se habían enredado mas de lo que ella pensaba, pronto sería la hora de comer algo y su estomago rugía como un león enfurecido. Se pregunto si abría echado Carmen algo para amansar a su estomago, algún fruto seco, pipas. Abrió distraída la nevera y vio con satisfacción que había un paquete de patatas fritas. La abrió y cuando sacaba la segunda la voz enfadada de su amiga la saco de sus pensamientos.
- ¡Buenas!
- ¡uf!.... por el tono que empleas vienes como algo cabreada.
- Va a ser que si.
- ¿Qué ha pasado?... ¿Te has enfadado con tu abuelo?
- Mi abuelo… ¿sabes para que me quería?
- Pues no…
- Para hacerme heredera universal de todas sus posesiones.
Aurora se quedo sin palabras.
- Hemos estado en La Notaria.. ya tenía todo preparado, solo faltaba mi firma y conformidad.
- Heredera universal… eso es que te ha dejado todo lo que tiene.
- ¡Si tia!... ¿a ti eso te parece normal?
- Pues no se.. tu eres su única nieta, ¿verdad?
- Si, ellos solo tuvieron a mi madre y mi madre solo me tuvo a mi.
- Lo lógico es que lo herede todo tu madre, pero si ellos por alguna extraña razón te lo han dejado todo a ti.. pues es cosa suya.
- Pero, ¿ahora?.. ¿este año?... ¿Por qué?...- su expresión estaba llena de amargura.- Todos los años vengo y ninguno se le ha ocurrido algo así. Ellos están llenos de salud, de vida, todavía les queda mucha por delante.. – se ahogaba en sus palabras.- Cuando me he visto allí firmando me ha dado la sensación de que firmaba la sentencia de muerte de mis abuelos.
- ¿Le has preguntado por que lo han hecho así?
- ¡Pues claro! … me ha dicho que ya soy mayor de edad y para que esperar mas.
- Pues..
- El año pasado era también mayor de edad, y ya voy a serlo durante el resto de mi vida… ¡No tenían que haber corrido tanto!!!
Las lágrimas asomaban a sus ojos.
- Vamos, cálmate.- Aurora le puso una mano sobre el hombro a su amiga.- No tienes que darle tanta importancia al asunto… cuando lo han hecho así y encima te lo han hecho saber es porque te ven lo bastante madura y confían en ti.
Su amiga se levanto casi con furia, se quito la camiseta y el pantalón corto y se lanzo a la piscina a nadar un rato. Aurora pensó que era un poco extraño que la hubiesen elegido a ella, pero no le dio la mayor importancia. Miró la bolsa de patatas fritas y supo que se le habían quitado las ganas de seguir devorándolas sin mas. Espero un rato a que su amiga saliera de nadar y vio con alegría que salía algo mas calmada.
- ¿Comemos? – pregunto de buen humor
- Pues si.
El resto de la panda ya estaba sacando la pitanza de sus distintas neveras y bolsas y ellas hicieron lo mismo. El sol calentaba bastante a esas horas.

- Creo que he hecho un poco la digestión, me voy a echar otro chapuzón, ¿vienes? .- pregunto Crist a su amiga que leía “El Señor de los anillos”
Aurora levanto la vista del libro y negó con la cabeza.
- Vale.
Aurora vio alejarse a su amiga y se metió de nuevo en la tierra media. Cuando llevaba un ratito una voz que no conocía la hizo salir de nuevo de ella.
- Hola… ¿Aurora?
Aurora levanto la vista y vio a un chico moreno bien parecido que la miraba. Se sintió confusa y miro alrededor, el resto de la panda había ido a la cafetería a tomar café y estaba sola.
- Si…- dijo con timidez.- bueno… a no ser que busques a otra Aurora, claro.
- Vamos a ver si eres tu a quien busco… eres Aurora Martin, amiga de Cristina del Valle, ¿me equivoco?
- No… veo que sabes quien soy… y tu eres..
- Ismael.- dijo el chico como si ella lo conociera de toda la vida.
- ¡Ah claro!... ¡Ismael!... ¡Que tonta estoy!...- comento sonriendo.- ¿Qué Ismael?
- Vaya, veo que Crist no te ha hablado de mi.
- ¿Tenía que haberlo echo?
- Pues… bueno, ella si que me ha hablado de ti, si no imposible que te hubiera localizado.
Aurora soltó el libro y se cruzo de brazos.
- ¿Y que te ha contado de mi?
- Pues que eres su mejor amiga, dentro de esa descripción todo es bueno, que te encanta leer, que ahora estabas enzarzada con el “bodrio”, así lo llamo ella, de “El Señor de los Anillos”, a mi personalmente no me parece un bodrio, y que este año venias con ella de vacaciones y que seria estupendo pues no lo pasaríamos genial.
- Ya se porque no me ha hablado de ti.
- ¿Por qué?
- Pues porque si me hubiese dicho que salía con un chaval no se me habría ocurrido venir.
- Entonces ha estado bien que no te lo diga.
- ¿Tu crees?
- Estoy totalmente convencido.
Aurora suspiro.
- Bueno, pues empecemos por el principio.- le ofreció la mano.- Hola, me llama Ismael.- Aurora no le estrecho la mano, le dio directamente dos besos.- soy amigo de Crist desde hace un tiempo y llevamos dos veranos juntos, este sería el tercero. Suelo venir en las mismas fechas que ella y siempre solemos encontrarnos en la piscina… como hoy, pero este año ya me comento lo tuyo y bueno, como te he visto he venido directamente.
- ¿Y como sabías que era….?.. ¿Dos años y no me ha dicho nada?..
- Bueno, es que llegamos a un acuerdo de que no sería una cosa formal, la distancia y eso ya sabes.. rollito de verano, si luego nos surge otra cosa pues..
- Como sois los tios..
- No, ella fue quien me lo propuso, no quiere comprometerse, aunque creo que al fin y al cabo seguimos aquí, ¿no crees?
- Pues…
- Venga, dime que tiene novio o algo así.
- No te puedo decir tal cosa por que si no te mentiría, ella no tiene novio, ni rollos, ni nada… no lo he comprendido pues pretendientes no le faltan, pero al verte a ti ya lo comprendo todo.
Ismael sonrió abiertamente del todo.
- ¡ISMAEL!
Ismael casi no le dio tiempo a darse la vuelta cuando una empapada Crist se le abalanzo encima y le dio un largo y apasionado beso. Cuando se separaron Aurora carraspeo.
- Aurora, ya conoces a…
- Si.- dijo seca.
- Aurora…- dejo las palabras en suspenso.
Aurora se puso presurosa la camisola y cogió su libro levantándose.
- ¿Adonde vas?
Aurora no contesto y sin mas salio disparada. Los dos se quedaron allí mirando como se marchaba.
- ¿Qué les has dicho, Ismael?
- No Crist, ¿Qué es lo que tu no le has dicho?


Crist entró al dormitorio y se quedo petrificada en el mismo umbral.
- Pero Aurora, ¿Qué estas haciendo?
Aurora no contesto y siguió metiendo las cosas en la maleta.
- Tía, ¿Qué pasa?
- Me voy.- dijo secamente.
- ¿Qué te vas?..... ¿Qué te vas?....
- Si, y no te repitas como un loro, me voy.
- Pero Aurora, ¿No decías que esto era como un sueño hecho realidad?... ¿Lo vas a estropear ahora?
- Yo no lo he estropeado, has sido tu.
- Venga, no me vengas con chiquilladas.
- ¿Chiquilladas? .- El tono de voz se alzo un poco.- Perdona, ¿pero el ocultarme que tienes una relación con alguien durante dos años te parece una chiquillada?… a mi no, se supone que soy tu mejor amiga.
- Tanto como relación, es un pequeño amor de verano, no mas.
- Ya me he dado cuenta que el encuentro ha sido de lo mas light.
- Bueno, vale, es cierto que siento algo especial por él, pero dime, ¿De haber sabido que tengo esta relación hubieras venido a pasar unos días conmigo?
- Sabes de sobre que lo que menos me gusta en esta vida es ser una carabina.
- Pues a eso me refiero.- suspiro antes de continuar.- Te he ocultado lo de Ismael porque se lo importante que es para ti estar aquí. Todos los años que vengo me dices lo mismo, que ojala pudieras, que ojala te dejarán. Sabía que decirte que tenía un amigo especial era echarte atrás, y no quería que perdieras esta oportunidad.
- Pues nada, ya he disfrutado un par de días de esto, ya estoy satisfecha, me vuelvo.- Aurora cerro la maleta y empezó a echar la cremallera.
Crist la miraba en silencio. Cuando Aurora cogía la maleta para irse las palabras de su amiga la detuvieron como un resorte.
- Aurora, es normal que te hayas enfadado. Te prometí los mejores días de tu vida y si ahora me dedico a estar con él no será lo mismo. Lo llamare y le diré que no me busqué este verano. Estaremos juntas y no lo pasaremos bien.
Un largo silencio se hizo en la estancia. Las dos se miraban y Aurora vio la tristeza y sinceridad en los ojos de su amiga.
- ¿Estarías dispuesta a renunciar a ese chico por mi?
- Eres mi mejor amiga, no nos va a separar ningún chico.- sonrió timidamente.- Bajare ahora mismo y lo llamare al hotel.
- Llámalo, pero dile que quedamos para esta noche.
- ¿Estas segura?
- Si.
Aurora soltó la maleta y se abrazo a su amiga.

lunes, 22 de febrero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

V

Las dos chicas corrían por la playa, eran casi las siete y empezaba a amanecer. Se sentaron en la arena y aspiraron el aire salado. El sol salía como una gran bola por le horizonte y el mar cambiaba de color, anaranjado, rojizo, azulado…
Aurora no se lo podía creer, cuantas veces había soñado aquel amanecer. Estar en la playa, sentada, viendo como el milagro del cambio se producía ante su mirada. Se sentía relajada, feliz, arropada por el rumor de las olas. Las palabras se había perdido, se habían fundido en aquella intensa sensación.. y perdida en todos esos pensamientos uno nuevo y repentino se visualizo.. él… ese amanecer sería perfecto con alguien a su lado, un ser maravilloso que aún no había encontrado, un príncipe azul. Era un tonto anhelo, pero… ¿por qué no?. Para su amiga Crist el conquistar chicos era sencillo, ella era alta, delgada, con unos preciosos ojos verdes que cambiaban según le daba el sol a un tono mas claro o mas grisáceo. El resto de su rostro era perfecto, no sabría como describirlo bien, pues no era bueno en eso, pero sabía que era una muñeca, por eso los chicos siempre se pirraban por ella, y a ella le gustaba filtrear con desenfado. Ella en cambio era mas bajita y regordeta que su amiga, tenía ojos marrones y un rostro no era muy destacable… eso si, tenía el don de la confianza y la simpatía y no sabía porqué extraño motivo en muchas ocasiones esto le había traído conferencias y confesiones de sus amigos que no habría querido escuchar de sus labios.
- Aurora, ¿Te pasa algo?
- No… ¿Por qué?
- Es que te has quedado muda y de pronto tu rostro se ha puesto algo contrariado.. ¿Qué estas pensando?
Aurora se sintió sorprendida dentro de sus propias cavilaciones.
- Nada particular.
Crist a aquello solo respondió con un “ajam” de asentamiento. Se quedaron allí un rato mas contemplando el mar. Mas tarde volvieron a la casa donde les esperaba un buen desayuno.

Aurora termino de preparar el macuto con las toallas y bajo a la cocina donde esperaba su amiga charlando con su abuela.
- Oye, mi abuelo me ha pedido que vaya con él a un sitio, así que no creo que pueda ir a la piscina aún.
- No hay problema, te esperare y luego vamos juntas.
- ¿Para qué?.. ya conoces al resto de la panda. Vete ya, no creo que tarde mucho.
- Como quieras.
- Crist, venga.- se oyo la voz del anciano.
- Me voy chica, luego nos vemos.
Con estas palabras Crist se marchó y Aurora se quedo a solas con la abuela que preparaba unos aperitivos para la piscina.
- ¿Le ayudo?
- No querida, no hace falta, ya estoy terminando.- metió unas cuantas coca-colas en la nevera y la cerro.- Bueno, con esto pienso que tenéis bastante.
- Ha puesto comida para un regimiento.
- Mas vale que sobre que no que falte, ¿no crees?
- Claro que si, Señora.
A la abuela de Crist le cambio la cara, se puso seria y fulmino a Aurora con la mirada.
- ¿Señora?... ¿Pero que te piensas?, ¿Qué soy una anciana?.-
Aurora se quedo todo cortada.
- Hablame de “tu” chiquilla, no soy tan vieja.- sonrió abiertamente.- ¿Cuántos años me echas?
- No se, ¿sesenta y cinco?
- Casi guapa.. un par de años mas.
- Sesenta y ocho.
- Efectivamente, ¿tu crees que con 68 años que tengo es para tratarme de usted o de Señora?... ¡soy joven!... Fran tiene 71 y ya es algo mayor, ¿pero yo?... Ando todos los días una hora y media, me gusta nadar cuando puedo en el mar, que es prácticamente a diario. Salimos de marcha cada fin de semana, a cenar, a bailar, al cine… ahora es cuando tengo tiempo de hacer todo esto… ¿todavía me consideras vieja?
- Pues visto de ese modo no.
- Me alegro de que lo veas así, para ti soy “Tu” o “Carmen”… como prefieras.
- Pues casi me quedo con Carmen, la verdad.
- Bien Aurora.
Aurora cogió el macuto con las toallas y la nevera con todas las viandas y se encamino para la puerta.
- Aurora..
Esta se dio la vuelta y miro a la joven anciana.
- ¿Quieres llevarte la bici?
- No, voy andando.
La mujer la miro intensamente por un momento y al final pronuncio.
- ¿Te preocupa algo?
- No, ¿Por qué?
- Es que por un momento me ha dado la sensación de que hay algo que te inquieta por dentro, no se.
- No me pasa nada, en serio.
- Serán cosas mías.- comento distraída.- que lo paséis bien.
Aurora se marcho para la piscina, por el camino no pudo mas que pensar que aquella mujer a la que apenas conocía era muy agradable y con una sensibilidad especial para percibir las cosas. Su mente no podía dejar de dar vueltas a las sombras, a el maldito… a esas cosas que parecían triviales pero que quizás no lo fueran tanto.



viernes, 12 de febrero de 2010

Temblando

Se que no es lo habitual, pero antes de escribir este relato voy a poner un vídeo que me encanta... primero lo escucháis y luego leéis..
Feliz Carnaval y San Valentin!







Colgó y se quedo con el teléfono en la mano durante un rato. No comprendía como había podido ocurrir algo así. Fue a su cuarto y contemplo el traje de “El Zorro” que había elegido para el carnaval. Se acordó de hacía dos meses cuando viendo con su sobrino la tele se les ocurrió la idea al ver “El Zorro generación Z”. Ella se disfrazaría de “Latigo Scarlata” y él del “El Zorro”. Después de un rato cogió el traje y lo colgó en el armario, ya no saldría. Pensó en llamar a Matías, su mejor amigo. Cogió el teléfono y cuando iba a marcar el número lo colgó, ¿le iba a estropear la noche a su amigo?, ¿la noche de Carnaval, la madrugada de San Valentin?... no podía hacer eso, su amigo esa noche saldría con Sandra, la chica que después de tanto tiempo le había concedido una cita. Fue a la cocina y no le apetecía cenar, miro el reloj y a pesar de ser las ocho y medía de la noche decidió meterse en la cama. Sabía de antemano que no podría dormir, pero que mas daba.

Se despertó sobresaltado y miró la hora en el pequeño reloj de la mesilla de noche, marcaban las diez menos cuarto. Recordaba que había entrado en un ligero sueño vencido por los sollozos, noto la almohada mojada y supo que la pesadilla estaba allí. Se sentó en la cama y miro hacía el armario de nuevo… ¿Qué habría hecho el Zorro en su lugar?, ¿Salir en busca de aventura?, ¿emborracharse?. ¿Por qué no?... No tenía ningún plan concreto. Se metió en la ducha y dejo que el agua cayera sobre él para despejarse. No lo consiguió, mas aún así se puso el traje de “El Zorro” y antes de salir del apartamento se miro en el espejo, la verdad es que parecía el autentico Zorro.


La discoteca estaba a tope, se apalanco en la barra y se pidió un Cuatro Rosas. Cientos de mascaras circulaban por allí. Unas mas elaboradas, otras menos. La pista estaba llena de disfraces que bailaban al son de la música. Sin poder evitarlo su vista buscaba a algún “latigo Scarlata” mas no veía ninguno.., a lo mejor había cambiado de opinión y se había disfrazado de otra cosa. Cogió el vaso y le dio otro largo trago, entonces se dio cuenta de que ya se lo había tomado. Se pidió otro y cuando cogía esta segunda invitación al desfallecimiento de los sentidos se quedo en vilo. Ante él paso un grupo que realmente se habían currado los disfraces. Cada uno iba disfrazado de un componente de “El Señor de los anillos”. Aragorn, Gandalf, Frodo, Legolas, y ellas todas vestidas iguales, de la Princesa Eowyn. El Zorro observo la comitiva y quizás solo él se fijo en lo singular de los trajes, en sus terminaciones. Todas las chicas con aquel precioso vestido blanco hasta los pies, con largas melenas rubias, como la que salía en la película… todas menos una. Ella no era Eowyn, si no Arwen, la princesa elfa enamorada de Aragorn. Su vestido era mas fino, mas etereo, de un precioso color verde clarito, sus movimientos eran ligeros, perfectos, una larga melena negra le caía en cascada sobre la espalda, era perfecto el disfraz, lo lucia con gracia y soltura.


Durante un rato su mente se sintió liberada ante aquella imagen tan perfecta, su segundo Cuatro Rosas le duro mas. Se pidió un tercero, y no supo si por los efectos que ya le producía el alcohol tuvo un pensamiento repentino e inesperado. Sin parar a pensarse mejor las cosas le dio un largo trago a su tercera bebida casi apurándola, dejo el vaso y se encamino para la pista donde estaba ella bailando con el grupo al completo. Cuando llego a su altura solo le salió una palabra.
- Arwen.
Ella lo miro y sonrió. Lo que no había visto El Zorro desde tan lejos era los preciosos ojos verdes que hacía juego con el color de su vestido.
- Vaya, eres el Zorro si no me equivoco.
- Si mi señora, a sus pies para servirle.
- No hace falta que estés a mis pies, mas bien…
La frase fue interrumpida por el DJ en ese momento y no pudo saber el final de esta.
- Son las doce de la noche, espero que estéis disfrutando de el Carnaval. Empieza San Valentín también, felicidades a todos los enamorados!!!
Una preciosa balada de amor empezó a sonar. El Zorro sintió que todo aquel arranque de hacía un momento se le venía abajo, enamorados, San Valentín… el desazón le ataco de nuevo, decidió retirarse de nuevo a la barra pero Arwen le cogió de las manos y se las puso en su cintura, y sintió el calido abrazo de ella. El Zorro cerro los ojos y se dejo llevar. Poco a poco todo se relajo, todo desapareció, solo estaban los dos bailando al compás de la música, y por primera vez en aquella noche se sintió bien. No supo el tiempo que paso pero la música cambio de nuevo. El Zorro se vio de nuevo rodeado de gente, el encantamiento se había roto, todo volvía.
- Zorro, ¿Quieres que salgamos de aquí?.
El Zorro la miro como si no saliera de su asombro. Se había acercado, habían cruzado unas palabras y unos bailes y le estaba proponiendo salir de allí… pero en realidad no le apetecía quedarse, necesitaba respirar aire fresco. Sin contestarle, esta vez fue él quien le cogió la mano y la saco para afuera. Ella se paro en el ropero y recogió una preciosa capa negra que se la echo por los hombros y la envolvió, estaba realmente preciosa con todo aquel traje. El fresco al salir de la discoteca los azoto y ella tirito un poco. Pasearon en silencio, el carnaval estaba en su total apogeo, cientos de disfraces invadía la avenida. Gente que entraba y salía de los locales de moda se cruzaban con ellos. De pronto el corazón le empezó a latir a 1000 por horas, rezo por que su lejana visión no fuera lo que pensaba que era. La imagen difuminada entre las mascaras se fue haciendo mas clara mientras se acercaba. Todo se colmo de silencio cuando se cruzaron, el Zorro noto un nudo en todo su ser, un sudor frió, las lagrimas le escocían y luchaban por no salir mojando el antifaz. Arwen noto aquel repentino cambio en su compañero y miro con mas detenimiento a la pareja que acababa de pasar por su lado. Era una chica vestida de Latigo Scarlata acompañada de un “Scary Movie”. Anduvieron un rato mas en silencio y de pronto El Zorro se paro.
- Arwen.- dijo casi sin voz.- Te voy a acompañar a la discoteca. He sido un insensato acercándome a ti.
- ¿Insensato?.- preguntó ella con suavidad.- Esta noche me has salvado.
El la miro sin comprender.
- ¿Salvado?... ¿Salvado de que?
- ¿No te has fijado?... Había cuatro parejas, y yo siempre voy sola entre ellos… esta noche he tenido la gran oportunidad de bailar con el Zorro, nada menos… me ha salvado de tener que sentarme y al final quedarme de candelabro entre ellos.
- ¿De candelabro?...- Sonrió de buena gana.- Nunca había oído esa expresión.
- Ya ves, es que con tantos…
- Comprendo.- su expresión de nuevo cambió a mas seria.- Mas, en serio, no tengo ganas de nada… voy a ser un aburrido. Solo tengo ganas de ir a casa…
- A llorar tus penas… ¿verdad?
El no contesto pero unas gotas cristalinas ya asomaban por debajo del antifaz. Ella lo abrazo de nuevo y el se dejo abrazar. Cuando por fin se separo se encontraba mejor.
- Bueno, ¿Qué me dices?... ¿te vas a casa? .- preguntó ella con suavidad.
- No, vayamos a tomar una copa, Arwen, pero a un sitio mas tranquilo, tenemos mucho de que hablar… si quieres…
Ella no contesto, le cogió de la mano y se perdiendo en la noche. Cupido, desde la esquina de la calle contemplo su nueva obra, sabía que esa flecha no se perdería entre el bullicio.




jueves, 4 de febrero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

IV

En el reloj de la sala dieron las siete y media cuando entraron las dos muchachas a la casa. Subieron a la habitación que compartían y Aurora se dejo caer en la cama.
- ¿Sabes? … esto es de fabula.
- ¿Por qué dices eso?
- Por qué no me creo que sean por fin mis primeras vacaciones en plan guay. Tu vienes todos los años a disfrutar de la playa y todo eso, pero yo me quedo en casa pasando calor y con suerte ganando algún dinerito extra en algún que otro trabajo que me salga.
- Ya comprendo, son tus primeras vacaciones de verdad.
- Verdaderas vacaciones que no tienes que preocuparte por nada… es… es como un sueño.
- Con la diferencia de que no estas durmiendo… estas despierta.
- Si..- dijo lentamente.- Estoy despierta.- y sin saber porque su mirada se dirigió directamente a la ventana que estaba con la persiana media para que no pasase tanto el sol.
- Ahora antes de irnos subiremos la persiana y abriremos un poco la ventana, así luego entrara la brisa marina y cuando volvamos estará el dormitorio mas fresquito.
- ¿Vas a ducharte o lo hago…. – unos golpecitos en la puerta interrumpió la frase.
- Crist, tu abuelo quiere verte.
- Creo que eso contesta a tu pregunta.- le comento mientras se marchaba para la puerta.- Ya voy abuela.
Aurora vio como su amiga se marchaba y cuando quedo sola en el dormitorio se acerco a la ventana, levanto un poco mas la persiana y allí estaba, intrigante y misteriosa, la casa.

- Tu abuelo esta esperándote en la cochera.
- Bien.- dijo mientras se marchaba.
Entro a la cochera y vio a su abuelo limpiando su precioso Audi A8. Estaba tan adsorbido por esta actividad que no se dio cuenta de la entrada de su nieta. Esta espero paciente a que saliera de su tarea. Después de un rato paro un momento y miro la maravilla mecanica que tenía delante, entonces se dio cuenta de la presencia.
- Vaya, ya estas aquí… no te he oído entrar.
- Me he dado cuenta.
- ¿Por qué no me has dicho que ya estabas aquí?
- Es que estabas tan abtraido que…
- Ya… oye, tu tenías ya carnet de conducir si mal no recuerdo..
- Me lo saque el año pasado.. ¿No te acuerdas que os lleve al Salón Esmeralda para la boda de la hija de vuestra vecina y luego os recogí?
- Cierto… cierto… pues entonces…- hizo una pequeña pausa antes de continuar.- Os voy a dejar esta noche..
Si… pensó… el Au…
- A Sisi.
¿Sisi? …. a Crist se le fue el alma a los pies, instintivamente miro hacia el pequeño y amarillo seiscientos que estaba al lado del gran coche.
- ¿Qué te parece, preciosa? … ¡A que es genial!
- Si, genial.- dijo intentando que su voz no sonase decepcionada.
- Bien, pues lo tendrás que limpiar, supongo que no querrás mancharte la ropita de salir.
¿Y encima tenía que limpiar el coche?... mas vale irse andando. Miro a su abuelo dispuesta a rechazar el ofrecimiento pero la mirada ilusionada del anciano la hizo cambiar de opinión.
- Avisare a Aurora para que me ayude a limpiarlo.
Con esas palabras salió aún mal humorada y subió las escaleras en busca de su amiga. Esta elegía la ropa que se iba a poner para salir cuando Crist irrumpio en el cuarto.
- ¿Qué quería tu abuelo?
- Mi abuelo me ha dejado a “Sisi”.
- Que divertido, el Seiscientos!!
- ¿Divertido?... Yo hubiese preferido el Audi.
- Pues a mi me mola “Sisi”, hasta el nombre esta guay.
- Ya… ya…. pero es que encima hay que limpiarlo.
Aurora sonrió abiertamente.
- Mientras antes lo limpiemos, antes estaremos en la calle.. – Crist se quedo un poco parada.- Vamos nena.- Y con estas palabras paso delante de ella dispuesta a limpiar el seiscientos.

El abuelo contemplo el pequeño automóvil y sonrió de oreja a oreja.
- Realmente habéis sido concienzudas, yo jamás lo hubiera dejado tan limpio.- Sonrió como un colegial.- Sabéis, este coche fue el primero que compre. Fueron los ahorros de algunos años de trabajo, si… años… pues poco a poco fui ahorrando para poder comprármelo. Con él corteje a tu abuela, ella fue quien le puso el nombre de “Sisi”. Con él me fui de viaje de novios, y tu madre casi nace también ahí. Después la vida mejoro y me pude comprar otros coches mejores, pero siempre lo he conservado, nunca lo he querido cambiar pues lo que he vivido en este coche es irrepetible.- miro a Crist y a Aurora como si las viera por primera vez.- Espero que vosotras viváis cosas realmente buenas llevando este coche.
Crist siempre había visto aquel coche como una vieja tartana, pero después del discurso lo empezó a ver de otra manera, incluso le empezó a gustar aquel pequeño vehículo. Sin poder evitarlo le dio un calido abrazo a su abuelo sintiendo que era el mejor abuelo del mundo. Cuando por fin lo soltó subieron a “Sisi” y salieron en busca de un poco de marcha.

Eran las tres de la mañana cuando entraron al dormitorio que ocupaban las dos amigas. Venían muy contentas después de una velada maravillosa, a la panda le había encantado “Sisi” y la verdad es que para ser tan viejecito estaba muy bien conservado. Aurora no supo porque pero pensó que había visto una ráfaga de luz en la casa de enfrente al entrar… como en su sueño, pero esta vez no estaba durmiendo.
- Crist… - supo que aquello ya lo había preguntado.- ¿La casa de enfrente esta realmente deshabitada?
- Si, ¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir?
- He visto una luz.
- ¿Luz? .- Crist se acerco a la ventana y miro con intensidad.- Yo no veo nada.. habrá sido el reflejo de la luna, esta llena.
Como en su sueño era el reflejo de la luna, pero en su sueño había algo mas…
- Estoy muerta de sueño, voy a acostarme.
- Crist…. ¿Tu nunca has visto nada hay enfrente?
- No… duérmete ya.. que pesadita te pones hija.- suspiro antes de terminar.- Mañana te voy a levantar súper temprano para andar un rato y ver amanecer desde la playa, así que espero que respondas.
Aurora se quedo un rato mas en la ventana observando la casa. El sueño la invadió poco a poco y se acostó, antes de evadirse en los brazos de Morfeo una sutil sonrisa le vino a la mente.

jueves, 28 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

III

La playa estaba llena de gente que intentaba ponerse morena. Aurora y Crist estaban recostadas en las toallas, Crist a pleno sol y Aurora buscaba en cambio la sombra de la sombrilla multicolor que le había dejado la abuela de Crist. Aurora no dejaba de darle vueltas a su sueño, al fortuito encuentro de Leonardo, y de que seguramente él fuera “el maldito” o el “fantasma” de su sueño… Quizás solo lo pudiera ver ella… No, pues su amiga también lo había visto… entonces algo no hubiese encajado.
- Oye Crist… ¿te pareció real el chico aquel?
- ¿Qué chico?
- Pues “el maldito”… el año pasado cuando lo viste, ¿o era como si hubiese salido de un sueño?
- Pues claro que era real, lo vi de cerca, como te estoy viendo a ti ahora.
Hubo un largo silencio entre las dos amigas de nuevo y esta vez fue Crist quién lo rompió.
- Aurora.- Se reincorporo y miro a su amiga de frente.- ¿En que estas pensando?
- En nada.- dudo antes de continuar.- anoche creí ver una sombra cuando estábamos en el dormitorio… luego pienso que me dormí y bueno, soñé con la casa.. por eso estaba dando vueltas esta mañana por la misma, y bueno, tu me has contado lo de la maldición y no se porque todo bulle en mi cabeza.
Crist sonrío divertida.
- Eres tan impresionable… Yo llevo un montón de veranos viniendo aquí y vivo enfrente, nunca ha pasado nada fuera de lo común… en serio, creo que son tonterías de la gente. Ya te he comentado que me pareció mas que exagerado lo que lió mi amiga por ver a aquel chico, pienso que es normal.
- Si llegase la ocasión, ¿serias su amiga?
- No se… pienso que de principio no… nadie lo aceptaría y tendría que enamorarme de él para dejar todo lo que me rodea en estos años.
- Veo que no tuviste un flechazo…
- Es que ya tuve uno antes…
- ¿Cómo dices?
- Nada… nada… - dijo recostándose de nuevo en la toalla.
Aurora la miro desconcertada, ¿Qué había querido decir con aquello?

jueves, 21 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

II

Aurora trago saliva ante la verja de la antigua casa y se decidió a entrar. Toda la mañana había tenido una extraña sensación que la perseguía, pensó que quizás entrando todo se aclararía, y que aquella sombra se alejaría. La gran puerta de la entrada estaba cerrada con un gran cerrojo. Los jardines que rodeaban la casa era un gran embrollo de rosales, distintos árboles, hiedra y mas plantas que no supo reconocer. Desde luego por allí no podría entrar, pensó en dar la vuelta a toda la verja por si encontraba algún lugar mas accesible para tal fin. Con ese plan empezó a andar despacio por todo el contorno.
- ¿Buscas algo?
La voz la sobresalto, miro y se le helo la sangre en las venas. Aquel rostro lo había visto antes, y en unos segundos todo el sueño que había tenido la noche de antes se visualizo ante ella como una película y supo quien era.
- ¿Alejandro?
- No, me llamo Leonardo.- se quedo muy serio y sus palabras sonaron despacio, casi con miedo.- Tu no eres de aquí, ¿verdad?
- No, soy de Tucci, ¿y tu?
- Yo si soy de aquí.- hizo una pequeña pausa.- Aunque solo vengo los veranos, en invierno estudiamos en Dirham.
- ¿Estudiáis?
- Si, mi hermana y yo… tengo una hermana.
- Yo he venido unos días de veraneo con una amiga. Ella es de Tucci también y los que viven aquí… bueno allí..- dijo señalando la casa.- Son sus abuelos. Ella si viene todos los años, yo este es el primero.
El chico quedo pensativo un momento.
- ¿Qué sabes de la casa?
- Nada, pero me ha llamado la atención desde que llegue… ¿y tu sabes algo de ella que deba saber?
El chico puso una cara como si lo hubieran pillado en falta.
- No… que yo sepa…- su voz se torno algo nervioso.- Me tengo que ir, ha sido un gusto hablar contigo.
- ¿Nos volveremos a ver?.- pregunto Aurora.
- No se…. quizás..
El muchacho dio la vuelta y se marcho casi a la carrera. Aurora supo con certeza que se parecía mucho al chico de su sueño. Miro de nuevo para la casa y una voz mucho mas conocida sonó a su espalda.
- Aurora, ¿Qué haces aquí?
- Estaba viendo de cerca la casa esta, ¿tu sabes quienes eran sus propietarios.
- ¡Y quien no!. La casa de las diez ventanas pertenecía a los Draco, una familia muy adinerada. Dicen que la casa esta encantada y que los Draco están malditos. Creo que ya no viven aquí por que el pueblo les tiene miedo y huyen a su paso.
- ¿Y tu piensas que eso es verdad?... Lo de la maldición y todo eso.
- No se, la verdad es que el año pasado paseando por la playa muy temprano nos topamos con uno de ellos y mi amiga al verlo salio pitando, yo me quede petrificada y no me pareció que tuviese nada, es mas, me pareció triste ante la reacción de mi amiga.
- Ajam…
- ¡Pero es que no veas que pasada! …. al ratillo venia Lis con dos hombres por si “el maldito” me había hecho algo. Me preguntaron y bueno… pues yo les dije la verdad, que el chaval se quedo unos momentos mirando y que se había marchado sin hacerme nada.
- Un poco exagerada la reacción.
- Pienso que si, pero en fin, los del pueblo sabrán mejor estas cosas.
- Supongo.- dijo Aurora teniendo en ese momento una aclaración repentina del porque de las preguntas de Leonardo, el seguramente era….
- Anda vamos para casa, mi abuela nos va a regañar como no la ayudemos a hacer la comida.
Ana se marcho detrás de su compañera meditando sobre todo aquello.



lunes, 11 de enero de 2010

La casa de las Diez Ventanas

I

- Oye Crist, ¿la casa que ahí enfrente esta deshabitada?
- Si, ¿Por qué lo preguntas?
- Es que se ha encendido una luz, ha pasado alguien por la ventana y se ha vuelto a quedar todo en penumbras.
- No digas tonterías Aurora, En esa casa hace años que no vive nadie.
-A mi la verdad es que me ha llamado la atención, por eso te lo he preguntado.
- Esta noche creo que hay luna llena, ¿No será eso?
- Quizás, pero sabes que…
Ese “sabes que” dejo a su amiga un poco preocupada.
- Que voy a ir a investigar… ¿vienes?
- No.
- ¿Por qué?... Si no hay nadie no hay nada que temer.
Crist reflexiono un poco antes de contestar.
- Pues porque estoy cansada del viaje, me he acostado ya y quiero dormir para poder ir mañana a hacer footing y luego un ratito a la piscina o la playa.
- Pues quédate acostada..- comento mientras se metía las sandalias.- Yo voy a echar un vistacito.
- Aurora… ¡no!
- ¿Por….? – pregunto mientras se encogía de hombros.
- Puede ser peligroso… lo mismo hay gente drogándose o sepa Dios.
- ¡A ti lo que pasa es que estas cagada de miedo! …. iré con precaución.
Con estas palabras se dirigía ya para la puerta.
- Aurora….- esta se detuvo.- Espera.

Entraron a la casa en ruinas que se caía por si sola por el abandono y los años. Estaba en penumbras y no parecía que hubiese movimiento por ningún lado. La Luz de la luna llena se colaba por las grandes ventanas y descubrieron un gran salón. Avanzaron con cautela y a cada paso ascendía una pequeña nube de polvo. Unas grandes escaleras ascendían hasta la segunda planta. Subieron y continuaron por un gran pasillo descubriendo nuevas habitaciones. Aurora le hizo un gesto a su compañera para que parase y señalo una de aquellas estancias, de su interior salía luz.
- Aurora, vamonos ya.. – susurro Crist.
Aurora le dijo que no y le rogó silencio con la mano mientras avanzaba intentando no hacer ruido. El suelo crujía de vez en cuando y se detenían para asegurarse que no había ninguna clase de movimiento, la luz aumentaba mientras se acercaban.
- Todo esto es muy extraño… por favor…
- Ahora vas a abandonar… ahora que estas aquí… vamos, no seas cobarde.
- Aurora…
- Si quieres ir vete… yo no abandono.
- ¿Pero no tienes miedo?
- Un poco, pero eso no significa que…. ¡mira! … eso es lo que produce la luz.. es un anillo.
Las dos chicas se aproximaron al anillo y se agacharon a mirarlo. Era de oro, un pequeño murciélago tallado con un poco de relieve resaltaba en él, y el mismo tenia luz propia.
- Es precioso.- comento Crist, Aurora estaba como hipnotizada.- Vamonos, ya sabemos el secreto de la casa.
- El secreto de la casa… suena a película de miedo.
- Película de miedo… venga Aurora…
- Me lo voy a llevar.
- Aurora creo que es mejor que dejes el anillo aquí.
- ¿Por qué?
- Por que pienso que pertenece a la casa, por eso.
- Bobadas… - dijo acercando sus dedos al brillante metal.
- ¡NNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!
La voz resonó en toda la casa y las dos amigas sobresaltadas se cayeron de culo levantando una gran nube de polvo.
- ¡No lo toques! .- Siguió la voz esta vez mas cerca, justo detrás de las dos chicas.
Estaban petrificadas de terror, pensaron que no podrían mover un músculo. Aurora haciendo un esfuerzo y con el corazón que se le salía del pecho fue la primera en reaccionar, miro hacía su espalda y allí vio un muchacho joven que las miraba con cierta calidez.
- ¿Os he asustado? … Lo siento, no era mi intención.
- ¿Quién eres?
- Me llamo Alejandro, vivo aquí.
Esta vez fue Crist la que reacciono y hablo.
- ¿Qué vives aquí? … Eso es imposible, mi abuela vive justo enfrente y sabe de sobra que aquí hace años que no hay nadie viviendo… ¿es que eres un ocupa o algo así?
- Perdonad… la gente normal no me puede ver. Vosotras hoy si me veis pues estoy en vuestro sueño.
- ¿Sueño? – pregunto Aurora.
- Si, yo soy espiritual y solo puedo materializarme en los sueños. El vuestro os ha traído hoy hasta aquí.
- Eso quiere decir que no existes en realidad, que es nuestra imaginación.
- Una vez fui real. Al morir me quede atrapado aquí y necesito ayuda para poder descansar en paz.
- Y el anillo tiene algo que ver… ¿no? – Razono Crist.
- Todo tiene algo que ver…. si esta noche estamos todos aquí es por que el destino os ha elegido a vosotras para ayudarme.
- ¿Y como lo podemos hacer? – Pregunto interesada Aurora.
- No lo se…. pero se que lo vais a averiguar.
Las dos amigas se miraron en silencio y volvieron a mirar a Alejandro, este les sonrió y desapareció.

Aurora despertó y un rayo de sol entraba por la ventana. Miro la hora y eran las ocho de la mañana, en la cama de al lado su amiga dormía placidamente. Se levanto y miro por la ventana, enfrente, se podía ver la vieja casa que por su estructura tendría que haber sido una gran mansión. Se quedo absorta mirándola sin saber porque.
- ¿Qué haces?
La voz la sobresalto.
- Miraba la casa esa.
Su amiga se acerco bostezando y miro a la vez.
- La vieja mansión… se le llama la casa de las diez ventana pues ese es el numero de ventanas que tiene en la fachada.
- Interesante… ¿anoche te pregunte algo extraño sobre ella?
- Anoche estábamos tan cansadas del viaje y de todo que fue llegar a la cama y nos quedamos roques las dos.
- ¿Seguro?
- Seguro, ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada.
Aurora tenía una sensación extraña, pero no sabía de que.
- Que, ¿nos vamos a correr un poco?
- Si, a ver si nos despejamos.
Las dos chicas se marcharon escaleras abajo en busca de un poco de ejercicio.

lunes, 4 de enero de 2010

Carta a los Reyes


Queridos Reyes Magos:
Creo que he sido un niño bueno este año, y que cuando he hecho algo malo luego he recibido perdón y he sido perdonando.
Este año no voy a pedir juguetes como los años anteriores, no quiero nada material en realidad, pues si miro la habitación de juegos que tenemos en casa esta llena de cosas. Este año en clase nos han hablado de los niños que no tienen juguetes en otras partes del mundo, y hemos llevado algunos de los nuestros para que a través de vuestros pajes y vosotros llegue a ellos.
Este año en vez de la play 3, el reloj de Big 10 y el Meccano del Buggy os voy a pedir otra cosa. Esos regalos mandárselos a los niños que no tienen nada, de mi parte.
Este año lo que me gustaría que me regalaseis de verdad es la felicidad de mis papas. Ellos delante de los demás disimulan que todo va bien, pero no es así. Todo empezó a principios de este año que se va, se gritaban y se enfadaban entre ellos mucho, luego poco a poco esos gritos se fueron acallando con grandes silencios y luego la nada. Vivimos juntos todos pero yo e empezado a notar una cosa fría entre ellos. A mama la he oído llorar cuando ella pensaba que nadie la escuchaba. Papa se encierra en su despacho las horas muertas a trabajar y alguna vez cuando he entrado a que me ayude a los deberes se ha limpiado alguna lagrima rápida… pero yo no soy tonto y se que también llora allí, pero mas disimuladamente que mama.
Quiero que termine eso, que se miren con ternura y cariño como cuando nos miran a nosotros, que se abracen y que se besen de verdad.
Tengo miedo, pues mi mejor amigo, Ruben, me contó que sus papas empezaron así y que al final se han separado. Su papa se marcho muy enfadado con un portazo muy grande y ya no volvió. Ahora lo ve un fin de semana al mes y dice que le hace muchos regalos y que no esta tan mal… pero yo no quiero que mi papa se vaya y verlo solo un fin de semana, lo prefiero en casa, con mama, y que se guarde los regalos. Por eso este año os pido a vosotros, reyes magos, que me mandéis como regalo la felicidad a mis papas… que no se separen, que vivan juntos, y que todos seamos muy felices.
Espero que podáis concederme ese regalo, os mando un beso muy fuerte, sobre todo a Baltasar que dice mi mama que es mi Rey mago y por eso me puso su nombre.
Baltasar
El padre cerró la carta con lagrimas en los ojos, fue hasta el salón donde su mujer veía una película. La contemplo en silencio, recordó la primera vez que la vio, era la mujer mas guapa del mundo.. y lo seguía siendo en realidad para sus ojos. Ella tenía novio formal y no tenía ninguna posibilidad. Dejo pasar algunos años y precisamente en una fiesta de fin de año su novio cogió una “papa” del 15 y ella se enfado. Él entonces no supo de donde saco el valor y se acerco, le propuso acompañarla a casa y empezaron a charlar por el camino, en la puerta ella le pidió el número de teléfono y lo llamo para reyes. Se tomaron una copa y ella le contó que el imbecil de su novio se había enterado de su compañía en nochevieja y habían discutido fuertemente… en definitiva lo habían dejado. La noche se alargo bastante y al final él no desaprovecho el tiempo y le pidió de salir, ella dijo que si…. hasta ahora.
- Oye, mira lo que ha escrito el niño a los reyes magos.- le comento acercándose.
Ella leyó la carta en silencio, y lloro en cada palabra. Después de eso guardaron silencio durante mucho rato.
- Empecemos por ser amigos… y luego Dios dirá.- se pronuncio al fin ella.