sábado, 8 de mayo de 2010

La casa de las Diez Ventanas

VII

La noche no empezó mal. Fueron a cenar al chino e invito Ismael. La velada fue fantástica, el chico era simpático y tenía su gracia. Después pasearon un rato, tomaron un helado frente a la playa y para bajar todo esto se fueron a bailar al local de moda. Aurora se lo estaba pasando francamente bien, el tiempo voló y cuando miro por primera vez la hora se dio cuenta con sorpresa que eran las tres y media de la madrugada. Sudaba por todos los costados y se encontraba algo exhausta.
- ¿Adonde queréis ir ahora?.- preguntó un sonriente y relajado Ismael.
- A la playa.- propuso Aurora sin pensárselo.- Me gustaría relajarme.- añadió.
Los tres amigos se encaminaron para la playa. Estaba totalmente sola cuando llegaron y una luna llena iluminaba la mar.
- Me da un poco de miedo estar aquí tan solos.
- No pasa nada Crist, estoy aquí para protegeros.
- ¡Que alivio! – suspiro Crist mirándolo.
- Si, todo un alivio.- dijo guasona- Imagínate que se presenta un Draco por aquí, ¿Qué harías?, ¿nos defenderías a las dos?.- siguió en el mismo tono
- ¿Un Draco?, pues claro que os defendería.- sonrió.- No me importa que sean malditos y tal, sería pan comido.
- Te sientes muy seguro de ti mismo.- su tono cambio a mas serio.- ¿Tu que sabes de ellos?
- Pues poca cosa, es que según quién te cuente la cosa, unos te dicen que tienen una maldición, pero nadie te dice en que consiste.- hizo un pequeño paréntesis.- Otros que son vampiros, que son fantasmas, incluso que son hombres lobos y bueno, mira que luna mas bonita hace esta noche.
- Licantropos… sería ideal para transformarse.
- La cosa es que hace ya muchos años paso algo importante en la casa abandonada que hay justo enfrente de la casa de la abuela de Crist, y bueno, cada uno dice algo distinto.- hizo otra pequeña pausa.- Eso si, lo que coinciden todos es que la casa esta embrujada, y que hay una hora en la que se ilumina entera y se oyen voces extrañas.
- Eso son bobadas.- dijo Crist.- En esa casa he entrado yo un montón de veces cuando era pequeña y allí no hay nada
- ¿Y por donde has entrado?
- Hay un pedazo de verja que esta cortado, es pequeño, pero cuando yo me metía entraba por allí perfectamente.
- Entonces hace algunos años de eso, ¿verdad? .- pregunto Aurora
- Si, unos pocos.
- Esta claro, solo la inocencia puede entrar a la casa sin asustarse.- reflexiono Ismael.
- Mi inocencia.- corrigió Crist sonriente.
- ¿Tu eres inocente? .- le pregunto Ismael mirandola a los ojos.
- Si.
- Pues me encanta tu inocencia.
- En serio.
Aurora adivino que vendría después y dedujo que la inocente allí era ella.
- Claro
- Oye chicos, voy a dar un paseito por la orilla.
- No te alejes mucho, ¿vale? .- le sugirió Ismael.
- No, claro que no.
Aurora empezó a andar por la orilla, le encantaba la caricia de las olas en los pies descalzos. Miro hacía atrás y sus dos amigos estaban enzarzados en un romántico abrazo de encuentro. Era lógico pensó mientras se iba alejando, después de tanto tiempo. La luna estaba preciosa, ¿licantropos?, ¿vampiros?... bobadas. Leonardo no tenía pinta de nada de eso…. aunque, ¿Qué pinta tendría un licantropo?, un tipo extraño, vestido de negro, con barba de tres días.. algo oscuro. Lo de la luz encendida a cierta hora eso si pensaba haberlo visto, interesante quizás. Tendría que buscar esa verja rota, quien sabe si podría entrar.
- Guapa, ¿estas sola?
La voz la saco de sus pensamientos. Un tio con no muy buena pinta se había plantado a su lado y ni se había dado cuenta.
- No.- contesto secamente.
- Pues eso parece.
Aurora miro por encima de su hombro y se dio cuenta que se había alejado demasiado de sus amigos.
- ¿No contestas?
Aurora acelero el paso y el tio tambien lo hizo.
- Oye, para muñeca.
- Dejeme en paz.
Él dio dos zancadas y se puso delante, Aurora paro en seco. Se dio la vuelta y se encontró a otro individuo detrás. Aquello no pintaba bien, no le daba buenas vibraciones aquella situación.
- ¿Es que tienes prisa? .- dijo el recién descubierto.
- Si.
- Venga chiquilla, si solo será un ratito.- sonrió el tio que tenía delante.- Lo pasaremos bien y luego te vas con tus supuestos coleguitas.
- Por favor, dejame pasar.
- Y si no que vas a hacer, ¿mes vas a pegar?
Ella no contesto e intento zafarse de aquellos tipos, pero ellos fueron mas rápidos. El primero que le había hablado la cogió fuertemente de los brazos y se pego a ella. Sintió su aliento en su cuello y un escalofrió la recorrió entera, por favor, aquello no podía estar pasando.
- Por favor, dejadme marchar.
- Me encanta que me supliquen.- dijo el segundo individuo que tenía delante.- Lo pasaremos muy bien.- comentó divertido mientras sacaba una navaja.
Aurora pensó que se moría por dentro, aquellos tíos iban a sobrepasarse con ella sin ningún miramiento.
- Te sugiero que te vayas abriendo de piernas, bonita.- dijo mientras le acercaba la navaja y le rozaba la camiseta con la punta entre los pechos.- Me estoy poniendo cachondo.
Aurora empezó a templar de miedo, no quería llorar, pero aquella situación la estaba superando, cerro los ojos cuando oyó una tercera voz… ¿tres?
- ¿Vais a comenzar la fiesta sin mi?, pero que capullos sois.
Esa voz…
- Y tu quien eres, si puede saberse.- dijo el tio que la sujetaba.
- Alguien que pasaba por aquí y no quiere perderse el festín. Así que ya podéis ir soltando a la nena que es para mi.
- Pues lo siento tio, pero tendrás que esperar tu turno. Primero voy yo y después mi compa.
- Creo que no, os he dicho que la soltéis ya.
- Eres chulito, pero tu has visto lo que yo tengo, chaval.- hubo una pausa.- Espera tu turno.
Aurora abrió los ojos y se quedo paralizada. El recién llegado se acerco con soltura al de la navaja y sin esperar mas se lanzo para él como un torbellino. El que la sujetaba le dio a Aurora un fuerte empujo y cayo en la arena. Saco otra navaja y se acerco para apuñalarlo. Aurora vio como se peleaban los tres tíos, vio como caían las navajas de los dos y recibían certeros golpes y como al final salían huyendo. Cuando esto ocurrió el chico se acerco a ella y se hinco de rodillas a su lado.
- ¿Cómo te encuentras? .- le pregunto lleno de ternura.
- Ahora mejor.- Aurora se fijo y vio que el chaval tenía un buen corte en el brazo.- Tu brazo.- le dijo casi sin voz.- sangra.
- No es nada importante.- sonrió.- Tu herida es mas profunda. Acabas de sufrir una situación muy mala.
Aurora no contesto, sabía que tenía razón. Dentro de ella todo el temblor y la lagrimas que pensaba que no iban a llegar estallaron haciendo que se derrumbara en un instante. Se sintió abrazada y disfruto de aquella calidez tranquilizadora. No supo el tiempo que transcurrió entre sus brazos, cuando se separo lo miró en silencio y sin saber por que, como si lo conociera de siglos, de una vida pasada, lo beso. Solo fue un beso, pero fue enteramente mágico. Quizás no lo viera nunca mas, por que él era..
- ¿Tu apellido es Draco?
- Si, ¿tienes miedo de mi?
- Me acabas de defender, me acabas de consolar, te acabo de besar.. ¿Qué pregunta es esa?
- Tienes razón.- reflexiono un momento.- ¿Qué hacías sola por aquí?
- En realidad he venido con unos amigos, pero me he dado un paseo y se ve que me he alejado demasiado. No me he dado cuenta.
- Te acompañare hasta donde pueda.- hizo una pequeña pausa.- ¿Si quieres?
- Pues tal y como esta la playa pues sería lo mejor.-
- Aurora.- invito gentilmente a que empezase a andar.
- Leonardo, tu brazo sigue sangrando.- le comento preocupada.
- Tranquila, no te he manchado de mi sangre.
- Que tonto eres.
- Imagina a tus amigos, se preocuparían si te vieran con sangre.
Aurora reflexiono y sabía que tenía razón.
- ¿Has oído algo de nosotros ya?
- Si, como no… estas maldito, ¿verdad?
Leonardo se paro y miró hacía el mar.
- La verdad es que yo no creo en esas cosas, ¿sabes?. – paro y lo miro.- Los que piensan algo así es porque no te conocen.
- Tu tampoco me conoces.
- No, pero a tu lado me siento tranquila. Es extraño, es como si te conociera de antes.- reflexiono un instante.- Me importa un bledo lo que piensen los demás, creo que….
- Que.
- Que me gustaría verte de nuevo.
- Hoy ha sido extraño. No he salido en el pueblo desde hace ya tiempo y hoy me dio por ir a la casa a echar un vistazo, esa casa pertenece a mi familia.
- Lo se.
- Te encontré, y me gusto tu voz.- suspiro.- Esta noche algo me ha impulsado a venir a la playa, algo que no se muy bien que es, y bueno, quizás estaba en nuestro destino encontrarnos de nuevo.
- ¿Tu crees en el destino?
- Pienso que todo pasa por algo.- se paro en seco.- ¿Aquellos son tus amigos?, ¿Aquella pareja?
Aurora se fijo y afirmo con la cabeza.
- Pues hasta aquí te acompaño.
- ¿Nos vemos mañana?
- ¿Mañana?
- Intentare venir a la playa.
- Te esperare.- dijo él con una amplia sonrisa.
Aurora se encamino para sus amigos que se acercaban a su vez para ella cogidos de la mano.
- Tia, ¿pero hasta donde has ido?.- pregunto Crist preocupada.
- Pues ya ves, he andado un poco mas de la cuenta.
- Vamos ya.
Crist no se había percatado y se marcho con Aurora para el coche, Ismael en cambio fijo la vista en la lejanía y vio una silueta que se alejaba.


3 comentarios:

noeli dijo...

por favor Ana, me desmayo, que romanticoooooooo, aysss, Espero con ansia la continuacion amiga mia, unn beso muy grande, muaaaaaa

Ana dijo...

Pues poco a poco todo, que estoy con los niños y to muy ocupa... ahora estoy de comuniones, ya ves.
Gracias por leerme, amiga!
Besos Noeli!

Ricardo Baticón dijo...

Hola Ana,

por este blog tuyo paso menos que por el Alma de Ana, por falta de tiempo. Pero cuando paso, y lo dedico un ratillo, alucino lo bien que te lo curras para redactarlo. Enhorabuena Ana.